Enzimas

Las enzimas son proteínas que ayudan a acelerar ciertos procesos de tu cuerpo, como los de división de las proteínas, carbohidratos y grasas en trocitos. Estos trozos más pequeños, como aminoácidos y azúcares simples, son aprovechables por tu organismo. En función de tu estilo de vida o tu patrón dietético, a veces puede venir bien tomar un extra de enzimas.

¿Por qué las enzimas de Bonusan?  

Cada uno de los productos enzimáticos de Bonusan ha sido desarrollado de acuerdo con los últimos conocimientos científicos.

  • Espectro muy amplio: muchas enzimas diferentes de distintas fuentes
  • Materias primas enzimáticas patentadas para una buena biodisponibilidad
  • Vegetariano: contiene enzimas procedentes exclusivamente de plantas y hongos

Enzimas productos

2 producto(s)
Gastrozym¹
Complejo muy variado con muchas enzimas diferentes.
29,99 €
90 Cápsulas vegetarianas
Sin gastos de envío
Gastrozym¹
Complejo muy variado con muchas enzimas diferentes.
89,99 €
300 cápsulas vegetarianas

Todo sobre las enzimas

Las enzimas son proteínas que ayudan a acelerar ciertos procesos de tu cuerpo, como los de división de nutrientes como proteínas, carbohidratos y grasas. Así, las enzimas ayudan a convertirlas en trozos más pequeños que tu cuerpo puede aprovechar, como aminoácidos y azúcares simples.

Las enzimas que dividen las proteínas se llaman proteasas. Las enzimas que parten los carbohidratos y las grasas en partes más pequeñas se llaman, respectivamente, amilasas y lipasas. Otra enzima conocida es, por ejemplo, la lactasa. La lactasa es una enzima que mejora la digestión de la lactosa en las personas con problemas para digerir la lactosa.

En principio, tu organismo es capaz de fabricar enzimas por sí mismo a partir de componentes que obtiene de lo que comes, pero hay diversas situaciones en las que te puede venir bien algo de apoyo extra, por ejemplo, cuando tu cuerpo no produce suficientes. Eso puede ocurrir a consecuencia de tu dieta, tu edad o por influencias externas.
Las enzimas aceleran un montón de procesos del organismo, reduciendo la energía que hace falta para ponerlos en marcha. Sin las enzimas necesarias, estos procesos simplemente no podrían tener lugar. Y eso tu cuerpo lo nota enseguida.

Una de las enzimas más conocidas es la lactasa. En circunstancias normales, tu organismo fabrica suficientes enzimas, pero tu patrón alimenticio, tu edad o ciertas influencias externas pueden hacer que no sea así. En esos casos, puedes echarle una mano a tu cuerpo con un complejo de enzimas. Este tipo de productos suele incluir lactasa. La lactasa es una enzima que mejora la digestión de la lactosa en las personas con problemas para digerir la lactosa.
Tu cuerpo fabrica él mismo enzimas utilizando componentes obtenidos de lo que comes. Además, algunos alimentos son una fuente rica en enzimas listas para usar que tu organismo puede aprovechar directamente, por ejemplo, para descomponer nutrientes, como las proteínas en aminoácidos o el almidón, en azúcares simples.

Algunos nutrientes con enzimas inmediatamente disponibles son:
  • Alimentos fermentados como el chucrut, la kombucha y el kimchi
  • Frutas como la papaya, la piña, el kiwi, el mango y los plátanos
  • La miel y el polen de abejas
  • El aguacate
Pero, ojo: la disponibilidad de estas enzimas depende del modo en que se preparen y conserven los alimentos. La cocción, la fritura, los aditivos artificiales y el almacenamiento prolongado reducen la actividad de las enzimas. Eso hace que el organismo no las pueda aprovechar tanto.

¿Quieres no solo tomar más enzimas, sino también elevar la producción endógena de tu organismo? Una alimentación saludable y variada incluye tanto enzimas listas para usar como componentes con los que el cuerpo puede fabricarlas. Si quieres aportarle un extra a tu organismo, también puedes usar un suplemento de enzimas.
Para que tu cuerpo las pueda utilizar, las proteínas son descompuestas antes en aminoácidos. En este proceso participan enzimas que lo aceleran. Las enzimas que contribuyen a la descomposición de las proteínas se llaman proteasas, término que deriva de la palabra proteína. El sufijo -asa indica que se trata de una enzima. Por tanto, una proteasa es una enzima proteica (que descompone proteínas).

Endo- y exoproteasas
Existen dos tipos diferentes de proteasas: las endoproteasas y las exoproteasas. «Exo» significa «de fuera», y «endo», «de dentro». Las exoproteasas ayudan a descomponer las proteínas desde el exterior de la molécula, mientras que las endoproteasas lo hacen desde su interior. Por tanto, cuando estas dos enzimas trabajan juntas, las proteínas se dividen desde dentro y desde fuera. Esta doble vía aumenta la velocidad de descomposición de la proteína.

Nota: A las endo- y exoproteasas también se las conoce como endo- y exopeptidasas. Un péptido es una unión de dos aminoácidos. Ese es el lugar donde se produce la división. Es un poco confuso que haya dos nombres, ¡pero son exactamente las mismas enzimas!

Papaína y bromelaína

La papaína es una enzima procedente de la papaya cruda que ayuda asimismo a descomponer las proteínas. Además, puede contribuir a la división del almidón y, en cierto grado, también de las grasas. La bromelaína proviene de la piña. También es una enzima que descompone proteínas y, además, ayuda a otras proteasas de tu organismo. Aunque la papaína y la bromelaína son enzimas vegetales, son equivalentes a las de los productos animales o a las que tienes en tu organismo.
Para que tu cuerpo las pueda utilizar, las grasas son descompuestas antes en glicerol y ácidos grasos. Las enzimas ayudan acelerando este proceso. Las enzimas que contribuyen a la descomposición de las grasas se llaman lipasas. «Lípido» es el nombre científico de la grasa, y el sufijo «-asa» indica que se trata de una enzima. Por tanto, una lipasa es una enzima que descompone las grasas.

En tu cuerpo hay lipasas en el hígado, el estómago y el páncreas, por ejemplo. Por eso, también se las llama lipasas hepáticas, gástricas y pancreáticas. También hay una pequeña cantidad de lipasas en la saliva. Así ya vas descomponiendo las grasas mientras masticas. Los ácidos grasos que resultan de esta descomposición producen un sabor agradable en la boca.
Para que tu cuerpo los pueda utilizar, los hidratos de carbono (también llamados carbohidratos o glúcidos) son descompuestos antes en azúcares simples. Las enzimas contribuyen a acelerar este proceso. La amilasa es un ejemplo de enzima que contribuye a descomponer los carbohidratos. En especial, divide el almidón, un complejo grande de moléculas de hidratos de carbono. El almidón es un componente importante de los alimentos de origen vegetal. Otra enzima que también descompone el almidón es la glucoamilasa.

Lactasa
Uno de los más conocidos suplementos que ayuda a descomponer hidratos de carbono es la lactasa. La lactasa divide el carbohidrato lactosa (azúcar de la leche) en azúcares simples que el cuerpo puede utilizar. ¿Sabías que más del 70 % de la población mundial no es capaz de producir lactasa? También la edad hace que empeore la producción de lactasa endógena. Un suplemento con lactasa mejora la digestión de la lactosa en las personas con problemas para digerir la lactosa.
Las enzimas aceleran un montón de procesos del organismo, reduciendo la energía que hace falta para ponerlos en marcha. Sin las enzimas necesarias, estos procesos simplemente no podrían tener lugar. Por ejemplo, las proteasas ayudan a digerir las proteínas, las lipasas, las grasas y, por ejemplo, la amilasa, los carbohidratos. Las proteínas, grasas e hidratos de carbono tienen que ser partidos antes de que el cuerpo los pueda aprovechar.

Por tanto, cuando tomas un complejo enzimático le estás dando una ayudita a tu organismo. Esos complejos suelen llevar, por ejemplo, lactasa, que mejora la digestión de la lactosa en las personas con problemas para digerir la lactosa. ¿Solo tienes problemas para digerir la lactosa y no te interesan las demás enzimas? Entonces opta por las pastillas de lactasa. ¿Estás buscando un refuerzo enzimático más amplio? Entonces puedes usar un complejo de enzimas.

A muchas personas les viene bien suplementar con enzimas. La edad, el patrón alimenticio y algunas influencias externas determinan en gran medida si la producción endógena cubre o no las necesidades. Cuando no es así, se nota con bastante rapidez.
En nuestros suplementos utilizamos exclusivamente enzimas procedentes de plantas y hongos. ¿Pero realmente son comparables a las de origen animal o a las del propio organismo? Aunque parezca ilógico, ¡las enzimas vegetales son absolutamente equivalentes! Tienen la misma estructura y contribuyen igual de bien a la descomposición de proteínas, carbohidratos y grasas.

Además, las enzimas vegetales tienen la ventaja de que son menos sensibles que las de origen animal a los jugos gástricos. Eso hace que las enzimas de origen animal se desactiven en el estómago antes que las vegetales. Las enzimas procedentes de plantas y hongos son más resistentes, por lo que atraviesan el estómago sin problemas.
La mayoría de las veces, tu cuerpo fabrica suficientes enzimas. ¿Que no lo consigue? En ese caso, puede venir bien tomar suplemento. Es lógico que entonces te preguntes cuántas necesitas al día. Sin embargo, no hay una respuesta sencilla, ya que no hay una recomendación estándar. La cantidad de enzimas que necesitas va en función de tu capacidad de producción y de lo que comas. Es una cuestión de ir probando, empezando con poco y aumentando la dosis en función de tus necesidades. También puedes ponerte en contacto con un profesional de la salud que pueda asesorarte más al respecto.
En tu cuerpo trabajan muchos tipos de enzimas. El ejemplo más conocido es la lactasa, que mejora la digestión de la lactosa en las personas con problemas para digerir la lactosa. En el intestino, el páncreas, el estómago y la saliva fabricamos muchas otras enzimas como la proteasa, la lipasa y la amilasa. La proteasa descompone las proteínas en aminoácidos. La lipasa descompone las grasas en glicerol y ácidos grasos. Y la amilasa descompone el almidón en azúcares simples. Esto hace que tu cuerpo pueda utilizar los nutrientes de los alimentos que ingieres.
Un suplemento de enzimas de buena calidad tiene una serie de características. Por ejemplo, es importante que la composición no esté expresada en miligramos (mg), sino en «actividad enzimática». Esto es más relevante que la cantidad. Por eso, en las etiquetas y en la web de Bonusan siempre aparece indicada la actividad enzimática.

Otra característica que habla de la calidad de un complemento es el uso de ingredientes enzimáticos patentados. Estos son componentes cuya biodisponibilidad está ampliamente demostrada. Por ejemplo, en Gastrozym de Bonusan utilizamos el ingrediente BioCore® Optimum Complete, y para Glucazym, Glutalytic®.

Lo que también es importante para una buena biodisponibilidad es la procedencia de las enzimas. En particular, lo mejor es utilizar una combinación de enzimas de diferentes fuentes. Así es como mejor se complementan las distintas enzimas.

También es importante fijarse en si llevan aditivos innecesarios, como aromas, colorantes y saborizantes artificiales. Los complementos enzimáticos de Bonusan no llevan ninguno.

Por último, lógicamente es agradable que las cápsulas sean fáciles de tragar y que se puedan tomar después de cada comida. Así es sencillo no olvidarte de tomarlas.
Las enzimas de Bonusan son adecuadas para un amplio grupo de personas y, además, son aptas para vegetarianos y veganos. Sin embargo, es mejor no tomarlas si estás embarazada o dando el pecho.
El consumo de enzimas es seguro. Tu cuerpo las fabrica él mismo en cantidad. Con un suplemento enzimático, le estás dando una ayudita a las de tu propio organismo. Las enzimas se pueden utilizar de forma segura durante mucho tiempo si notas que te vienen bien.
La dosis de las enzimas de un suplemento no se expresa en peso (mg), sino en actividad enzimática. Indicar cuántos miligramos hay por dosis diaria no dice mucho en el caso de las enzimas. Su efectividad viene determinada por su grado de actividad, no por el número de miligramos.

La mayoría de las veces, la actividad se indica en «unidades» (units, U). Así, la lactasa se expresa en ALU (unidades de lactasa ácida), la amilasa, en DU (unidades de dextrinización) y la fitasa, en FTU (unidades de fitasa).

Por ejemplo, un producto enzimático de lactasa contribuye a la descomposición de la lactosa. Un producto con un alto valor ALU contiene más enzimas de lactasa activas. Es bueno tener esto en mente cuando se lee la etiqueta de los suplementos enzimáticos.