5 de septiembre de 2022

¿Cómo pueden ayudar las bacterias a tu bebé?

No hay nada más frustrante que un bebé infeliz que llora sin parar. ¿Has probado todo ya pero parece que nada sirve?

No te preocupes. Nosotros te ayudamos para que tú y tu pequeño dejéis de pasar noches en vela. En este artículo encontrarás respuestas a las preguntas más frecuentes sobre las bacterias en bebés y niños.

¿Por qué tienen cólicos los bebés?

Los intestinos albergan unos cien billones de microorganismos que mantienen el equilibrio del microbioma intestinal. Este impresionante conjunto de organismos también se conoce como flora intestinal. El 90 % de la flora intestinal está formado por bacterias. La salud intestinal es el resultado de la interacción entre estos miles de millones de bacterias beneficiosas y desfavorables. La completa salud de los humanos  -y por tanto también de tu bebé- depende en gran medida del grado de equilibrio del microbioma.

Un microbioma intestinal equilibrado estimula los músculos del intestino. Estos empujan los alimentos por el tracto intestinal. Así, las heces se expulsan mejor y se retienen menos. Además, con un microbioma equilibrado se forman menos gases. Por eso, un microbioma intestinal equilibrado es totalmente imprescindible para una buena salud.

En los recién nacidos, el microbioma intestinal no se ha desarrollado aún del todo. Como resultado, es posible que no todo vaya bien en la tripa de tu bebé, que puede experimentar problemas digestivos.

El impacto de una cesárea

Las causas de un desequilibrio en el microbioma intestinal son diversas. Una de las causas que solo se aplica a los bebés es la cesárea. El microbioma de los bebés que nacen de manera natural es más diverso y estable que el de los que nacen por cesárea.

En un parto natural, el niño entra en contacto directo con las bacterias de la vagina y el intestino de la madre. Cuando un bebé nace mediante cesárea, ese contacto no se produce. El primer contacto suele ser con el microbioma de la piel. Este tiene una composición diferente al microbioma intestinal o vaginal de la madre.

Entrar en contacto con las bacterias cutáneas durante el parto, en lugar de con las bacterias intestinales o vaginales, conlleva claras consecuencias. Durante el primer periodo tras el nacimiento, el microbioma intestinal del bebé se desarrolla de modo claramente distinto, según cual haya sido el tipo de parto. Además, la composición intestinal también es diferente.

Las bacterias ayudan con los cólicos intestinales

Un intestino sano contiene una mezcla de bacterias beneficiosas y desfavorables.   

Por lo tanto, es importante garantizar un equilibrio favorable entre las bacterias intestinales malas y buenas, tanto en bebés recién nacidos como en adultos. Una buena alimentación y la presencia de bacterias beneficiosas son factores importantes que pueden mejorar el microbioma de tu bebé.

La lactancia materna también puede ser una parte importante del desarrollo del microbioma intestinal. La leche materna contiene todo tipo de sustancias que favorecen el desarrollo. Asimismo, la leche materna contiene cepas de bacterias, como los lactobacilos y las bifidobacterias. Gracias a ella, el bebé ingiere constantemente bacterias beneficiosas para el desarrollo de una flora intestinal sana y equilibrada.

Un suplemento con bacterias puede ofrecer una solución incluso cuando un bebé nace mediante cesárea. Un estudio reciente ha llegado a la conclusión de que suplementar las bacterias (y la lactancia) durante los primeros 3 meses de vida puede minimizar el impacto negativo de una cesárea en el microbioma. Por lo demás, durante el estudio se amamantó a los bebés [1].

Las bacterias de los bebés

Puede resultar reconfortante pensar que no eres la única persona cuyo bebé sufre cólicos. Así que, desde luego, no eres la única con preguntas sobre el uso de bacterias.  Es bueno saber, por ejemplo, que tú también puedes influir en el microbioma de tu bebé.

La suplementación con bacterias durante el embarazo puede tener una influencia positiva en la salud de tu bebé. Durante el parto, el bebé entra en contacto con nuevos microorganismos procedentes del microbioma de la madre. Si la madre tiene un microbioma sano, puede transmitirlo al bebé.

Lo ideal es que el microbioma intestinal esté compuesto principalmente por una mezcla equilibrada de bifidobacterias y lactobacilos. A lo largo de la vida, esa proporción cambia. Y entonces se necesita una mezcla de cepas distinta.