10 secretos para una piel radiante

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Una piel radiante requiere algo más que cuidados externos. La alimentación, el sueño, el estrés, la exposición solar, tu flora intestinal y tu hígado también influyen en el estado de tu piel. ¿Cómo elegir aquello que realmente contribuye a la salud de tu piel?

En este artículo descubrirás 10 consejos prácticos para conseguir una piel sana y radiante desde el interior. Aprenderás por qué llevar siempre gafas de sol no es recomendable, cuál es la conexión entre tus intestinos, tu hígado y una piel alterada, y qué hormona del sueño participa en la reparación cutánea. Así podrás tomar decisiones conscientes que se adapten a tu piel y a tu ritmo de vida.

Apoya tu piel con vitaminas y minerales

Una piel sana comienza desde dentro. Tu piel se renueva constantemente y para ello necesita suficientes nutrientes. Estos son algunos ejemplos de vitaminas valiosas para la piel [1-4]:

  • Vitamina A: favorece la capacidad de regeneración de la piel.
  • Biotina (B8): ayuda a mantener la piel en buen estado.
  • Vitamina E: ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo causado por la contaminación atmosférica y la radiación UV.
  • Vitamina C: contribuye al cuidado de la piel desde el interior y participa en la formación de colágeno, que ayuda a mantener la firmeza de la piel.
  • Vitamina D: contribuye al proceso de renovación celular.

Puedes obtener estos nutrientes siguiendo una alimentación variada rica en verduras, frutas, frutos secos, semillas y productos lácteos.

Minerales como el zinc y el selenio también desempeñan un papel importante en el estado de la piel [5,6]. El zinc nutre la piel desde el interior y favorece su capacidad de regeneración, mientras que el selenio ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo causado por la radiación UV. Estos minerales se encuentran principalmente en alimentos procedentes del mar, como pescado, marisco y algas.

Mantén una flora intestinal saludable

Si tu piel está alterada, también merece la pena prestar atención a tus intestinos. La piel y el intestino están constantemente conectados. Esta relación se conoce como el eje intestino-piel [7].

Una alteración de la flora intestinal puede producirse por un desequilibrio entre bacterias beneficiosas y menos favorables, conocido como disbiosis. La disbiosis puede ir acompañada de una mayor actividad inflamatoria en el organismo. La piel también puede reaccionar a ello, por ejemplo con:

  • Piel alterada o reactiva
  • Acné
  • Enrojecimiento

Cuidar tus intestinos no solo favorece la digestión, sino también el equilibrio de tu piel.

 

Mantén tu hígado sano

Además de los intestinos, el hígado es un órgano importante para el procesamiento y eliminación de sustancias. Este órgano trabaja día y noche para neutralizar toxinas.

El estilo de vida occidental puede suponer una carga importante para el hígado. Factores como el alcohol, el azúcar, ciertos medicamentos, el estrés y los alimentos procesados pueden aumentar esta carga. Cuando el hígado trabaja en exceso, puede influir en el equilibrio general del organismo. La piel también puede verse afectada [8], favoreciendo problemas cutáneos como el acné, el eccema y la psoriasis.

Las hormonas también son procesadas por el hígado. Por eso, cuando la piel está alterada, es útil mirar más allá de los productos cosméticos y prestar atención a la alimentación, el estilo de vida y la carga interna del organismo.

Algunos consejos para apoyar al hígado:

  • Elige alimentos ecológicos (sin pesticidas) y poco procesados siempre que sea posible.
  • Prueba el ayuno intermitente cenando a una hora temprana y retrasando ligeramente el desayuno.
  • Evita el consumo excesivo de azúcar, alcohol, café y medicamentos.
  • Toma regularmente infusiones de plantas como el cardo mariano (Silybum marianum fructus). El cardo mariano favorece la función depurativa del hígado y contribuye al mantenimiento de una función hepática normal.
 

Hidrata tu piel desde el interior

El agua es esencial para una piel sana e hidratada. Sin embargo, se estima que solo entre 1 de cada 6 o 7 personas bebe suficiente agua (entre 1,5 y 2 litros al día) [9]. En la práctica, esto suele deberse más a la rutina diaria que a una falta de voluntad.

El agua ayuda a eliminar sustancias de desecho y favorece el correcto funcionamiento de las células cutáneas. También participa en la circulación sanguínea, fundamental para el aporte de nutrientes y oxígeno a la piel.

Además de beber suficiente agua, puedes optar por nutrientes que contribuyen a la capacidad de hidratación de la piel [10,11]:

  • Vitamina E: presente en cereales, frutos secos, semillas, verduras y frutas.
  • Ácidos grasos omega 3: presentes en alimentos procedentes del mar.
  • Ácido hialurónico: presente en verduras de hoja verde, productos de soja y cítricos.
  • Vitamina B5 (ácido pantoténico): presente en huevos, aguacates y salmón.

De esta manera apoyas la hidratación de la piel desde distintos frentes.

 

Duerme lo suficiente

Dormir puede considerarse una puesta a punto para tu organismo. Durante el descanso nocturno se activan procesos de reparación esenciales para la piel. Por ello, procura mantener un horario regular y dormir una media de 7 a 8 horas por noche.

Estas son algunas razones por las que el sueño es importante para la piel [12]:

  • Renovación celular: durante las fases de sueño profundo las células cutáneas se regeneran, contribuyendo a una apariencia fresca.
  • Producción de colágeno: un buen descanso favorece la producción de colágeno, ayudando a mantener la firmeza de la piel.
  • Circulación sanguínea: el sueño favorece una buena circulación, ayudando a la piel a recuperarse de factores externos como la radiación UV y los radicales libres.
  • Reducción del estrés: dormir ayuda a mantener equilibrados los niveles de cortisol. Un nivel elevado de cortisol durante largos periodos puede afectar a la piel.

Mientras descansas, tu cuerpo sigue trabajando. La hormona del sueño, la melatonina, también desempeña un papel importante. La melatonina ayuda a conciliar el sueño más rápidamente cuando se toma 1 mg poco antes de acostarse y contribuye así al mantenimiento del ritmo natural del sueño.

 

Evita el estrés excesivo

El estrés puede tener una influencia negativa sobre la piel debido a la liberación de cortisol. Cuando esta hormona permanece elevada durante mucho tiempo, la piel puede perder su equilibrio.

Algunas posibles consecuencias son [14]:

  • Mayor actividad inflamatoria: puede asociarse con enrojecimiento, hinchazón y piel alterada, además de contribuir al desarrollo de afecciones como acné, eccema y psoriasis.
  • Menor producción de colágeno: puede favorecer la pérdida de firmeza y la aparición de líneas finas.
  • Debilitamiento de la barrera cutánea: la piel se vuelve más sensible a bacterias, virus y alérgenos, dando lugar a una piel más reactiva y sensible.

Para reducir los efectos negativos del estrés sobre la piel, es importante encontrar formas de gestionarlo.

 

Duerme lo suficiente

Dormir puede considerarse una puesta a punto para tu organismo. Durante el descanso nocturno se activan procesos de reparación esenciales para la piel. Por ello, procura mantener un horario regular y dormir una media de 7 a 8 horas por noche.

Estas son algunas razones por las que el sueño es importante para la piel [12]:

  • Renovación celular: durante las fases de sueño profundo las células cutáneas se regeneran, contribuyendo a una apariencia fresca.
  • Producción de colágeno: un buen descanso favorece la producción de colágeno, ayudando a mantener la firmeza de la piel.
  • Circulación sanguínea: el sueño favorece una buena circulación, ayudando a la piel a recuperarse de factores externos como la radiación UV y los radicales libres.
  • Reducción del estrés: dormir ayuda a mantener equilibrados los niveles de cortisol. Un nivel elevado de cortisol durante largos periodos puede afectar a la piel.

Mientras descansas, tu cuerpo sigue trabajando. La hormona del sueño, la melatonina, también desempeña un papel importante. La melatonina ayuda a conciliar el sueño más rápidamente cuando se toma 1 mg poco antes de acostarse y contribuye así al mantenimiento del ritmo natural del sueño.

 

Evita el estrés excesivo

El estrés puede tener una influencia negativa sobre la piel debido a la liberación de cortisol. Cuando esta hormona permanece elevada durante mucho tiempo, la piel puede perder su equilibrio.

Algunas posibles consecuencias son [14]:

  • Mayor actividad inflamatoria: puede asociarse con enrojecimiento, hinchazón y piel alterada, además de contribuir al desarrollo de afecciones como acné, eccema y psoriasis.
  • Menor producción de colágeno: puede favorecer la pérdida de firmeza y la aparición de líneas finas.
  • Debilitamiento de la barrera cutánea: la piel se vuelve más sensible a bacterias, virus y alérgenos, dando lugar a una piel más reactiva y sensible.

Para reducir los efectos negativos del estrés sobre la piel, es importante encontrar formas de gestionarlo.

 

Sé prudente con el sol y los productos de cuidado personal

La exposición excesiva al sol puede provocar daños cutáneos, incluido el envejecimiento prematuro. Protege tu piel de forma consciente. Evita la exposición durante las horas de máxima intensidad solar y utiliza ropa protectora, como sombreros que cubran el rostro.

Protector solar: protección consciente

Elige productos de calidad y utiliza protector solar especialmente cuando exista riesgo de quemaduras. El protector solar proporciona una valiosa protección frente a los rayos UV, pero también puede tener inconvenientes. Por ejemplo, puede bloquear parcialmente la producción de vitamina D, una vitamina importante para la piel.

Además, muchos protectores solares contienen nanopartículas, como dióxido de titanio, y conservantes como los parabenos [15]. Especialmente cuando la piel es sensible o está dañada, estas partículas pueden penetrar en ella. Por ello, conviene prestar atención a los productos que aplicas sobre tu piel. Elige protectores solares de calidad, sin ingredientes innecesarios, y utilízalos cuando exista riesgo de quemadura solar.

Gafas de sol: elige bien cuándo utilizarlas

No se recomienda llevar gafas de sol de forma constante por otra razón. La luz solar que entra por los ojos participa en la producción de melanina, un pigmento que da color a la piel y contribuye a su protección natural frente al sol [16]. Al utilizar gafas de sol se reduce esta producción de melanina, lo que podría hacer que la piel estuviera menos preparada para la exposición solar. Por ello, utiliza gafas de sol únicamente cuando exista riesgo de daño ocular por radiación UV intensa o cuando el sol deslumbre, por ejemplo, al conducir.

Sé prudente con los productos cosméticos

No solo conviene ser crítico con el protector solar. Otros productos para el cuidado de la piel también pueden contener ingredientes poco adecuados para tu tipo de piel.

En general, es preferible optar por productos suaves y naturales, adecuados para tu piel, y mantener una rutina sencilla. A menudo, la piel agradece más la constancia y la simplicidad que el uso simultáneo de numerosos productos.

 

Deja de fumar y limita el azúcar y el alcohol

El tabaco, el azúcar y el consumo excesivo de alcohol pueden afectar negativamente a la piel, apagar su luminosidad y acelerar el envejecimiento cutáneo.

Azúcar

El azúcar presente en la sangre se une al colágeno de la piel, haciéndolo más rígido y menos elástico. Esto puede favorecer la aparición de arrugas y una menor flexibilidad cutánea.

Tabaco [17]

  • El tabaquismo estrecha los vasos sanguíneos, reduciendo el aporte de oxígeno y nutrientes a la piel.
  • Contribuye a la degradación del colágeno, favoreciendo líneas finas, arrugas y flacidez.
  • Retrasa la cicatrización tras lesiones o intervenciones quirúrgicas, aumentando el riesgo de cicatrices e infecciones.

Consumo excesivo de alcohol [18]

  • Provoca deshidratación, haciendo que la piel esté más seca y apagada.
  • Puede aumentar la actividad inflamatoria del organismo, asociándose a enrojecimiento, irritación e hinchazón.
  • Puede dificultar la absorción de vitaminas y minerales esenciales.
  • Supone una carga adicional para el hígado, un órgano importante para mantener la piel en equilibrio.

Tu piel en equilibrio, desde dentro

Una piel sana y uniforme es el resultado de elecciones conscientes en tu estilo de vida. Opta por alimentos ricos en vitaminas y minerales, incorpora grasas saludables y bebe suficiente agua. Además, es importante proteger adecuadamente la piel del sol, dormir lo suficiente, reducir el estrés y realizar actividad física de forma regular.

Unos intestinos sanos y un hígado que funcione correctamente también desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de la piel. Tomando decisiones conscientes paso a paso, no solo apoyas la salud de tu piel, sino también la de todo tu organismo.

 

 

Referencias

  1. Pullar, J. M., Carr, A. C., & Vissers, M. C. (2017). The roles of vitamin C in skin health. Nutrients, 9(8), 866.
  2. Keen, M. A., & Hassan, I. (2016). Vitamin E in dermatology. Indian dermatology online journal, 7(4), 311.
  3. Shahriari, M., Kerr, P. E., Slade, K., & Grant-Kels, J. E. (2010). Vitamin D and the skin. Clinics in dermatology, 28(6), 663-668.
  4. VanBuren, C. A., & Everts, H. B. (2022). Vitamin A in skin and hair: An update. Nutrients, 14(14), 2952.
  5. Schwartz, J. R., Marsh, R. G., & Draelos, Z. D. (2005). Zinc and skin health: overview of physiology and pharmacology. Dermatologic surgery, 31, 837-847.
  6. McKenzie, R. C. (2000). Selenium, ultraviolet radiation and the skin. Clinical and Experimental Dermatology, 25(8), 631-636.
  7. Thye, A. Y. K., Bah, Y. R., Law, J. W. F., Tan, L. T. H., He, Y. W., Wong, S. H., ... & Letchumanan, V. (2022). Gut–skin axis: Unravelling the connection between the gut microbiome and psoriasis. Biomedicines, 10(5), 1037.
  8. Satapathy, S. K., & Bernstein, D. (2011). Dermatologic disorders and the liver. Clinics in Liver Disease, 15(1), 165-182.
  9. Menzis. Geraadpleegd op 21 april 2023 van: www.menzis.nl/web/publicaties/nieuws/2019/03/12/we-drinken-te-weinig-water
  10. Michalak, M., Pierzak, M., Kręcisz, B., & Suliga, E. (2021). Bioactive compounds for skin health: A review. Nutrients, 13(1), 203.
  11. Masson, F. (2010, April). Skin hydration and hyaluronic acid. In Annales de dermatologie et de venereologie (Vol. 137, pp. S23-5).
  12. Oyetakin‐White, P., Suggs, A., Koo, B., Matsui, M. S., Yarosh, D., Cooper, K. D., & Baron, E. D. (2015). Does poor sleep quality affect skin ageing?. Clinical and experimental dermatology, 40(1), 17-22.
  13. Kleszczynski, K., & Fischer, T. W. (2012). Melatonin and human skin aging. Dermato-endocrinology, 4(3), 245-252.
  14. Reich, A., Wójcik-Maciejewicz, A., & Slominski, A. T. (2010). Stress and the skin. Giornale Italiano di Dermatologia e Venereologia: Organo Ufficiale, Societa Italiana di Dermatologia e Sifilografia, 145(2), 213-219.
  15. Świdwińska-Gajewska, A. M., & Czerczak, S. (2014). Titanium dioxide nanoparticles–biological effects. Medycyna pracy, 65.
  16. Brenner, M., & Hearing, V. J. (2008). The protective role of melanin against UV damage in human skin. Photochemistry and photobiology, 84(3), 539-549.
  17. Urbańska, M., Nowak, G., & Florek, E. (2012). Cigarette smoking and its influence on skin aging. Przeglad lekarski, 69(10), 1111-1114.
  18. Higgins, E. M., & VIVIER, A. D. (1992). Invited review: alcohol and the skin. Alcohol and Alcoholism, 27(6), 595-602.
  19. Sawada, Y., Saito-Sasaki, N., & Nakamura, M. (2021). Omega 3 fatty acid and skin diseases. Frontiers in immunology, 11, 623052.
  20. Ryosuke, O., Yoshie, S., & Hiromi, A. (2021). The association between activity levels and skin moisturising function in adults. Dermatology Reports, 13(1).