A su hijo se le inculca el amor por el oficio desde la infancia. Con su naturaleza curiosa, sigue los pasos de su madre y también abre su propia consulta de éxito en el mismo vecindario. En su ático, siempre con calefacción, guarda barriles etiquetados y bolsas de papel con hierbas tanto puras como mezcladas.
Para el hijo, la naturaleza es una gran y valiosa farmacia. Sabe cómo ningún otro cómo sacar provecho a los extractos puros de las plantas mediante infusiones, tinturas y, más adelante, con cápsulas y comprimidos. Su propia marca se hace enormemente popular. Tan popular que, en 1966, incluso abre un nuevo negocio.