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Viernes 21 Junio 2019

El aditivo E-171 posiblemente provoque inflamación intestinal

Blanqueador de muchos alimentos y medicamentos: el dióxido de titanio, también llamado E-171. Sin embargo, los efectos a largo plazo de esta nanopartícula omnipresente siguen sin estar claros. Esta investigación con ratones demuestra que estimula el crecimiento de biopelículas y da lugar a inflamaciones en el intestino. 


El aditivo E-171 se añade en grandes cantidades a más de 900 alimentos (y algunos medicamentos) con el objetivo de hacer más blanco el producto. Ejemplos de ello son el chicle y la mayonesa. El consumo de esta nanopartícula ha aumentado considerablemente en la última década. Si bien está oficialmente aprobada por la EFSA, la mayoría de sus efectos a largo plazo son aún desconocidos.

 

Este estudio con ratones de la Universidad de Sídney resuelve el misterio y demuestra que el E-171 perjudica el microbioma y favorece las inflamaciones en el intestino, lo cual puede acarrear síndrome de intestino irritable y cáncer colorrectal. El estudio está publicado en Frontiers in Nutrition [1].

Producción de biopelículas

 En este estudio, a los ratones se les administró dióxido de titanio por vía oral en el agua. Pasadas algunas semanas, resultó que esta nanopartícula no tanto modificaba la composición del microbioma de los intestinos grueso y delgado, sino que más bien influía de varias formas en la actividad de las bacterias: in vivo cambió la producción de metabolitos bacterianos, e in vitro estimuló la formación de biopelículas. Uno de los investigadores señala que ya se ha descrito que estas biopelículas pueden dar lugar a toda clase de enfermedades como el cáncer colorrectal [2].

 

Además, los investigadores encontraron toda clase de indicios de que el E-171 influía en la homeostasis del intestino. Así, hubo una menor expresión del gen de la mucina 2 del colon, componente clave de la mucosa intestinal, y una mayor expresión del gen de la beta-defensina. Estos cambios están asociados a la inflamación del intestino grueso. Estas inflamaciones, además, también pudieron ser demostradas por la infiltración de linfocitos T CD8+, el incremento en el número de macrófagos y la mayor expresión de citocinas inflamatorias. 

Recomendación: regular mejor el consumo de E-171

 El conjunto de los resultados de la investigación demuestra que el dióxido de titanio no es inerte en el intestino de los ratones, sino que interactúa con la flora intestinal. Además, el E-171 afecta al funcionamiento de las bacterias, lo que trae por consecuencia todo tipo de cuadros patológicos. Los investigadores recomiendan que las autoridades en materia de alimentación y mercancías empiecen a regular mejor el consumo de este aditivo tan frecuente. 

Petición para que las entidades europeas lo prohíban

La recomendación de los investigadores se une al llamamiento hecho por varias organizaciones de consumidores europeas que piden incluso la prohibición del E-171 porque sus riesgos para la salud son inciertos. El Instituto Nacional Holandés de Salud Pública y Medio Ambiente dice que "no se puede descartar que el consumo de dióxido de titanio pueda tener efectos nocivos para el hígado. Por tanto, no se sabe con certeza si el uso actual es lo suficientemente seguro". Por otra parte, en Francia ya se ha prohibido el aditivo a partir de 2020 por precaución. En los demás países europeos, las organizaciones de consumidores piden a las autoridades seguir el ejemplo francés [3]. 

Lea más también sobre el E-319

 No solo el E-171 está en tela de juicio. Ya habíamos escrito anteriormente sobre el aditivo E-319, que se utiliza para combatir la putrefacción de los productos ricos en grasas. Se halla en muchos productos como salsas, aperitivos y alimentos fritos como las patatas. Esta nanopartícula puede debilitar el sistema inmune e intensificar los síntomas de la gripe.   

Come natural y sin procesar

Ante todo: no todos los aditivos E son malos. La vitamina C, por ejemplo, se utiliza para que los productos se conserven más tiempo y es denominada E-300. No obstante, si se toma comida variada, natural y sin procesar, por esa vía se obtiene más vitamina C. Por consiguiente, es recomendable aconsejar a su cliente que se pase, por ejemplo, a un estilo de alimentación mediterráneo o a la paleodieta. Ambos patrones alimenticios son ricos en alimentos no procesados, cosa que, a nuestro parecer, es esencial para tener buena salud. De esta forma se reciben de por sí menos aditivos E poco sanos.

Fuentes

[1] Pinget, G. et al., Impact of the Food Additive Titanium Dioxide (E171) on Gut Microbiota-Host Interaction, The Charles Perkins Centre, The University of Sydney, Sydney, NSW, Australia, Frontiers in Nutrion, 14 May 2019,  https://doi.org/10.3389/fnut.2019.00057

[2] https://medicalxpress.com/news/2019-05-common-food-additive-e171-affect.html

[3] https://www.consumentenbond.nl/nieuws/2019/europese-consumentenorganisaties-vragen-om-verbod-kleurstof-e171