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Martes 1 Septiembre 2020

Ejercitarse a menudo es importante para la memoria

El sedentarismo es el nuevo tabaquismo. Al estar sentado durante más de media hora, el cuerpo produce factores inflamatorios que afectan negativamente a todos los sistemas fisiológicos. Permanecer sentado en la misma posición durante mucho tiempo aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y muerte prematura. El cerebro, como parte del sistema nervioso central, también se ve afectado negativamente por permanecer sentado demasiado tiempo.


Las investigaciones neurobiológicas indican que el ejercicio frecuente es importante para la memoria y hay indicios de que el ejercicio también influye positivamente en los procesos de aprendizaje. La memoria se refiere a la retención de la información aprendida y el aprendizaje significa adquirir nuevos conocimientos y habilidades mediante la formación de redes neuronales. Estar sentado durante mucho tiempo parece tener un efecto negativo en la función o funciones de la memoria. ¿Pero qué ocurre exactamente en el cerebro?

Lóbulo temporal medial

Investigadores norteamericanos concluyeron en la revista científica PLOS ONE que el sedentarismo se asocia con el debilitamiento de la parte media del lóbulo temporal en los adultos. El lóbulo temporal medial (LTM), que incluye el hipocampo, es responsable del almacenamiento temporal de nuevos conocimientos, hechos y eventos. La dilución del LTM puede ser un preludio del declive cognitivo y la demencia en personas de mediana edad en adelante.

La investigación está basada parcialmente en encuestas. El propósito de estas encuestas es reunir información que pueda utilizarse para obtener datos internacionalmente comparables sobre la actividad física relacionada con la salud. La encuesta fue completada por 35 adultos no dementes en el rango de edad entre 45 y 75 años. La información contenida en esos cuestionarios fue codificada y después analizada. A los participantes en el estudio también se les hizo una resonancia magnética en la que se obtuvieron imágenes detalladas del LTM. Los investigadores descubrieron que pasar mucho tiempo sentado es un predictor del debilitamiento del LTM y que el hecho de estar sentado todo el día no se puede compensar con una hora de ejercicio intensivo.

El estudio no prueba que el sedentarismo conduce a la dilución de las estructuras cerebrales, pero sí prueba que el estar sentado de forma continuada (prolongadamente) conduce a la dilución del LTM. Los investigadores quieren llevar a cabo una investigación de seguimiento en la que se vigile a un grupo de personas durante un período de tiempo más largo. De esta manera, se puede determinar si el sedentarismo es la principal causa del debilitamiento del LTM y qué papel pueden desempeñar el género, la raza y el peso corporal en la salud cerebral en relación con el sedentarismo (Siddarth 2018).

Espesor cortical

En un reciente estudio de seguimiento del efecto del ejercicio en el cerebro, se hizo un seguimiento de 280 ancianos durante 10 meses. El grupo de intervención participó semanalmente en una clase de deporte de 90 minutos. Durante esta clase de deporte, se ofrecieron a la vez 20 minutos de entrenamiento cognitivo y aeróbico. Los participantes tenían que recordar palabras así como hacer ejercicios. Después de 10 meses, los científicos encontraron una diferencia significativa en el grosor cortical en el lóbulo temporal y el LTM, en el grupo de intervención en comparación con el grupo de placebo. También se observó una mejora en la memoria de los participantes en el grupo de intervención (Bae 2020).

El grosor cortical es un predictor del coeficiente intelectual y por lo tanto está relacionado con la inteligencia de la persona (Narr 2007). El lóbulo temporal es crucial en la memoria a largo plazo para los hechos y eventos. El LTM incluye el hipocampo y la región del hipocampo, importantes para el almacenamiento temporal de nuevos conocimientos, hechos y acontecimientos.

Moverse más rápido, aprender más rápido

Otra investigación, realizada en Portugal y publicada en la revista científica Nature Neuroscience, muestra que los ratones aprenden mejor moviéndose más rápido. Los investigadores han estado tratando durante años de comprender mejor la plasticidad celular y cómo las conexiones neuronales en el pequeño cerebro (cerebelo) cambian cuando se aprende una tarea motora. El cerebelo cumple numerosas funciones con respecto al movimiento, el equilibrio, la cognición y el aprendizaje de movimientos complejos. Calibra y refina los movimientos en un entorno cambiante para poder coordinar los movimientos de una forma muy precisa. Para entender los cambios celulares en el cerebelo asociados con el aprendizaje, los investigadores estudiaron inicialmente una tarea clásica de aprendizaje condicionado.

Durante estos experimentos, los ratones tuvieron que aprender a cerrar los párpados en respuesta a una linterna (estímulo visual) mientras corrían en una rueda de carreras. El primer experimento no funcionó porque no se tuvo en cuenta la velocidad de marcha de los ratones. En el segundo experimento sí se tuvo en cuenta la velocidad al caminar y resultó que había una notable relación causal. Los ratones que corrían más rápido se desenvolvieron mejor que los de una rueda de carrera lenta. Entonces los investigadores quisieron descubrir el mecanismo subyacente. ¿El efecto de correr en el aprendizaje fue específico del sistema visual? ¿Veían mejor los ratones durante la carrera y aprendieron mejor por ello?

Los ratones fueron entrenados de nuevo. Esta vez tenían que aprender a cerrar los párpados mientras experimentaban otro tipo de estímulos sensoriales (como oír un tono o sentir una vibración en los bigotes). Una vez más, parecía que la velocidad al caminar también influía en el comportamiento de aprendizaje al ofrecer otros estímulos. A través de otra técnica en la que se estimularon específicamente otras neuronas con luz láser, se activaron fibras musgosas. Las fibras musgosas son los nervios que envían información desde la corteza cerebral al cerebelo. Las fibras musgosas, entre otras cosas, envían información sobre la actividad física. Mediante la estimulación directa de las fibras musgosas, se puede investigar si el cerebelo también puede ser activado por otros estímulos. Con esto se demostró que la capacidad de aprendizaje aumenta con la estimulación directa de las fibras del cerebro. Es necesario seguir investigando para determinar si hay otros factores y cuáles son, que a través de las fibras musgosas, también influyan en el proceso de aprendizaje.

En resumen, estos resultados aportan pruebas de que el proceso de aprendizaje se ve influido por el comportamiento (como en este caso moverse rápidamente). Al estimular directamente las fibras musgosas, el estudio sugiere un mecanismo a través del cual el movimiento puede mejorar la capacidad de aprendizaje de una persona (Albergaria 2018).

Conocimiento a través de la práctica

Está claro que el ejercicio frecuente conlleva sus ventajas. Numerosos estudios recientes muestran una disminución de la mortalidad en general, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes mellitus tipo 2, el cáncer de colon y el cáncer de mama. Al mismo tiempo, aumenta la capacidad cardiovascular y muscular, acompañada de un peso y una composición corporal más saludables.

Por lo tanto, para mantener una buena salud cerebral es importante hacer ejercicio con regularidad. En la medida de lo posible, alterne el trabajo sentado y de pie, dé un paseo y haga deporte con regularidad. Además, el hecho de hacer ejercicio y realizar simultáneamente tareas cognitivas puede tener un efecto positivo en la memoria y el proceso de aprendizaje. Puede ponerlo en práctica, por ejemplo, escuchando un podcast informativo mientras camina, o leyendo un libro en su bicicleta estática.

Lea más sobre cómo puede seguir ejercitándose mientras se trabaja desde casa:

Fuentes

Albergaria, Catarina, N. Tatiana Silva, Dominique Pritchett, en Megan R. Carey. ‘Locomotor activity modulates associative learning in mouse cerebellum’. Nature neuroscience 21, nr. 5 (mei 2018): 725–35. https://doi.org/10.1038/s41593-018-0129-x.

 

Bae, Seongryu, Kenji Harada, Sangyoon Lee, Kazuhiro Harada, Keitaro Makino, Ippei Chiba, Hyuntae Park, en Hiroyuki Shimada. ‘The Effect of a Multicomponent Dual-Task Exercise on Cortical Thickness in Older Adults with Cognitive Decline: A Randomized Controlled Trial’. Journal of Clinical Medicine 9, nr. 5 (2 mei 2020): 1312. https://doi.org/10.3390/jcm9051312.

 

Narr, Katherine L., Roger P. Woods, Paul M. Thompson, Philip Szeszko, Delbert Robinson, Teodora Dimtcheva, Mala Gurbani, Arthur W. Toga, en Robert M. Bilder. ‘Relationships between IQ and Regional Cortical Gray Matter Thickness in Healthy Adults’. Cerebral Cortex 17, nr. 9 (1 september 2007): 2163–71. https://doi.org/10.1093/cercor/bhl125.