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Martes 30 Junio 2020

Las fresas retrasan una posible pérdida de memoria

Fresas

La alimentación y el estilo de vida han sido por mucho tiempo el centro de atención en la investigación de la pérdida de memoria. Por ejemplo, el pescado graso, las frutas y verduras frescas y la luz solar pueden favorecer una función cognitiva saludable (Morris 2009). Estudios recientes muestran que las fresas podrían incluso retrasar la aparición de la pérdida de memoria.


Conforme avanza la edad, la función cognitiva disminuye. Entre los factores de riesgo vinculados a este deterioro cognitivo se encuentran el estrés y la inflamación. El papel de la nutrición en la función cognitiva ha sido estudiado durante años y ahora parece que las fresas son importantes por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Además, las fresas contienen fisetina, un bioflavonoide con funciones potencialmente beneficiosas. La fisetina puede encontrarse en muchas frutas, pero sobre todo en las fresas, una sola fresa contiene más fisetina que una manzana entera (Khan 2013).


Un estudio de la prestigiosa Escuela de Medicina de Harvard sobre la relación entre la alimentación y la memoria estableció la relación entre las fresas y la memoria. El envejecimiento cognitivo puede retrasarse hasta 2, 5 años si se comen fresas (Devore 2012). Desde entonces, se han realizado amplias investigaciones sobre la conexión entre las fresas, la memoria y la función cognitiva.


Estudios y resultados

La fisetina, bioflavonoide de las fresas, puede traspasar la barrera hematoencefálica si se administra por vía oral. En el cerebro estimula las funciones sinápticas del hipocampo (He 2018). El hipocampo es importante en el almacenamiento y recuperación de información. Cualquier tipo de deterioro del hipocampo puede causar pérdida de memoria a corto plazo y desorientación. En el caso de la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia, el hipocampo es el primero en verse afectado. El estrés oxidativo contribuye al deterioro del cerebro causado por la enfermedad de Alzheimer (Wang 2014). La protección contra la neurotoxicidad puede fortalecer la función cognitiva. Los estudios demuestran que la fisetina reduce el estrés oxidativo (Yao 2020, Heo 2005).


Un gran estudio epidemiológico confirmó que existía un vínculo entre la enfermedad de Alzheimer y las fresas. Un mayor consumo de fresas se asoció a un menor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer (Agarwal, 2019).


También se ha demostrado que el ingrediente activo de las fresas tiene efectos antidepresivos. La fisetina desempeña un papel en los niveles de serotonina y norepinefrina del hipocampo (Zhen 2012, Yao 2020). La fisetina también actúa como un antioxidante que, en dosis altas, puede reducir los síntomas depresivos inducidos por el LPS (Yu 2016).


Conocimiento a través de la práctica

El estudio de las sustancias activas de los alimentos puede permitir el desarrollo de nuevas formas de tratamiento de enfermedades como el Alzheimer, la demencia y la depresión. El componente activo de las fresas, la fisetina, tiene un efecto prometedor en la función cerebral, entre otras cosas, porque reduce el estrés oxidativo y mejora las funciones sinápticas. De este modo se puede reducir la inflamación relacionada con la edad y los problemas cognitivos.


Las fresas no sólo son muy sabrosas, sino que también contribuyen a la salud (del cerebro). Este es un magnífico ejemplo sobre la nutrición como una solución a los problemas de salud, tal y como la naturaleza pretendía. Por lo tanto, las fresas se disfrutan doblemente, especialmente en la temporada de fresas y con fresas de cosecha propia.


Fuentes

Khan, Naghma, Deeba N. Syed, Nihal Ahmad, en Hasan Mukhtar. “Fisetine: A Dietary Antioxidant for Health Promotion”. Antioxidants & Redox Signaling 19, nr. 2 (10 juli 2013): 151–62. https://doi.org/10.1089/ars.2012.4901.

Morris, M. C. “The role of nutrition in Alzheimer’s disease: epidemiological evidence”. European Journal of Neurology 16, nr. Suppl 1 (september 2009): 1–7. https://doi.org/10.1111/j.1468-1331.2009.02735.x.

Devore, Elizabeth E., Jae Hee Kang, Monique M. B. Breteler, en Francine Grodstein. “Dietary Intakes of Berries and Flavonoids in Relation to Cognitive Decline”. Annals of Neurology 72, nr. 1 (2012): 135–43. https://doi.org/10.1002/ana.23594.

He, Wen-bin, Kazuho Abe, en Tatsuhiro Akaishi. “Oral Administration of Fisetine Promotes the Induction of Hippocampal Long-Term Potentiation in Vivo”. Journal of Pharmacological Sciences 136, nr. 1 (1 januari 2018): 42–45. https://doi.org/10.1016/j.jphs.2017.12.008.

Agarwal, Puja, Yamin Wang, Thomas Holland, David Bennett, en Martha Morris. “Strawberry Consumption Associated with Reduced Alzheimer’s Dementia Risk (FS05-06-19)”. Current Developments in Nutrition 3, nr. Supplement_1 (1 juni 2019). https://doi.org/10.1093/cdn/nzz052.FS05-06-19.

Heo, Ho Jin, en Chang Yong Lee. “Strawberry and Its Anthocyanins Reduce Oxidative Stress-Induced Apoptosis in PC12 Cells”. Journal of Agricultural and Food Chemistry 53, nr. 6 (1 maart 2005): 1984–89. https://doi.org/10.1021/jf048616l.

Zhen, Linlin, Jiejin Zhu, Xin Zhao, Wu Huang, Yiran An, Shan Li, Xia Du, e.a. “The Antidepressant-like Effect of Fisetine Involves the Serotonergic and Noradrenergic System”. Behavioural Brain Research 228, nr. 2 (17 maart 2012): 359–66. https://doi.org/10.1016/j.bbr.2011.12.017.

Yao, Xianli, Li Li, Amit D. Kandhare, Anwesha A. Mukherjee-Kandhare, en Subhash L. Bodhankar. “Attenuation of Reserpine-Induced Fibromyalgia via ROS and Serotonergic Pathway Modulation by Fisetine, a Plant Flavonoid Polyphenol”. Experimental and Therapeutic Medicine 19, nr. 2 (februari 2020): 1343–55. https://doi.org/10.3892/etm.2019.8328.

Maher, Pamela, Tatsuhiro Akaishi, en Kazuho Abe. “Flavonoid Fisetine Promotes ERK-Dependent Long-Term Potentiation and Enhances Memory”. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 103, nr. 44 (31 oktober 2006): 16568–73. https://doi.org/10.1073/pnas.0607822103.