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Lunes 28 Septiembre 2020

Vitamina D: producción y absorción

El cuerpo produce vitamina D a partir de la luz solar, pero la nutrición y los suplementos también son fuentes importantes. ¿Cómo produce la piel vitamina D? ¿Cuáles son las fuentes ricas en vitamina D? ¿Cómo se absorbe la vitamina D en el cuerpo? Y ¿cuándo son realmente necesarios los suplementos?

La vitamina D juega un papel importante en muchos procesos de nuestro cuerpo. Por ejemplo, favorece a una correcta función muscular, ayuda a mantener los dientes fuertes, apoya las defensas del cuerpo y contribuye a mantener los huesos fuertes. Hay cinco formas (de D1 hasta D5), pero dos son fisiológicamente relevantes, concretamente, D2 y D3. La vitamina D3 es más poderosa y efectiva que la D2.

Visión evolutiva

En los lugares cercanos al ecuador es donde la gente produce la mayor cantidad de vitamina D. Allí, la potencia del sol (una unidad de medida de la cantidad de radiación ultravioleta) es, de media, mayor. Las investigaciones muestran que los cazadores-recolectores alrededor del ecuador tenían un nivel de vitamina D3 en la sangre de alrededor de 115 nmol/l [1]. Con la migración a lugares de la Tierra de mayor latitud y la existencia de estaciones, la exposición a la luz solar ha disminuido. Además, hoy en día pasamos gran parte del tiempo en el interior, mientras que antes vivíamos en el exterior. Actualmente, la mayoría de la población no alcanza ni la mitad del valor óptimo evolutivo que tenían los cazadores-recolectores [2].

Síntesis de la vitamina D a partir de la luz solar

En realidad, es mejor referirse a la vitamina D como una sustancia similar a una hormona, porque podemos producirla nosotros mismos bajo la influencia de la radiación ultravioleta (UV-B) de la luz solar. Cuando nos da el sol en la piel, esta es capaz de producir provitamina D a partir de un metabolito del colesterol (7-dehidrocolesterol), a partir del cual se elabora el colecalciferol (vitamina D3).

Con una exposición suficiente a los rayos UV-B de la luz solar, su propia producción es muchas veces mayor que la cantidad que puede absorberse a través de los alimentos. Sin embargo, cualquier cosa que afecte a la cantidad de radiación UV-B que entra en la piel también puede afectar a la producción de vitamina D en la piel y por lo tanto en el nivel de la misma. Piense en la potencia del sol (que debe ser de al menos 3), en los factores personales (pigmentación de la piel y edad) y en el comportamiento en relación con el sol. Por ejemplo, la piel no puede producir vitamina D si lleva una crema solar de factor 15 o superior. Cubrir demasiado la piel con ropa y usar gafas de sol también inhibe considerablemente la producción de vitamina D.

Fuentes de alimentación

La vitamina D2, el ergocalciferol, está presente de forma natural en los alimentos vegetales y en los hongos (por ejemplo, en las setas, la levadura y el queso). La vitamina D3, el colecalciferol, se encuentra en alimentos de origen animal, como los pescados grasos, el aceite de hígado de bacalao y los huevos. Esta es la misma forma que se produce en la piel tras la exposición a la radiación ultravioleta.

La vitamina D3 es más eficiente para aumentar el nivel de la vitamina D que la D2 [3]. Sin embargo, es casi imposible obtener suficiente vitamina D de los alimentos, incluso después de añadirla a alimentos como la margarina y la mantequilla para cocinar.

Activación a través de la hidroxilación

Después de la síntesis en la piel, el colecalciferol (D3) se une a la llamada proteína de unión a la vitamina D y se transporta a través de la sangre al hígado. Las vitaminas D2 y D3 de los alimentos son transportadas principalmente por quilomicrones (lipoproteínas) después de su absorción y, por lo tanto, llegan al hígado a través del sistema linfático. El hígado es el principal depósito de colecalciferol y ergocalciferol, pero también se almacena en el tejido graso y muscular.

Antes de que la vitamina D pueda ejercer su función fisiológica, debe ser activada. Esta activación tiene lugar en dos pasos (dos reacciones de hidroxilación):

Paso 1: formación de calcidiol

Sobre todo en el hígado, pero también en otros tejidos del cuerpo, la vitamina D2 y D3 son hidroxiladas en la posición 25. Esto produce calcidiol (25-hidroxivitamina D). El calcidiol solo tiene una actividad biológica baja, pero debido a que la vitamina D en esta forma es más común en la circulación sanguínea, el calcidiol se utiliza a menudo como un indicador para medir el nivel de la vitamina D [4,5].

Paso 2: formación de calcitriol

El calcidiol se transporta luego a los riñones, donde se produce finalmente un nuevo paso de hidroxilación y se forma la hormona activa calcitriol (1α,255-dihidroxicolecalciferol). La formación de calcitriol es estimulada por la parathormona de la glándula paratiroidea y por los bajos niveles de fósforo en la sangre. La activación se inhibe por las altas concentraciones de calcio o calcitriol en la sangre y la hormona FGF23 (Factor de crecimiento fibroblástico 23). Este segundo paso tiene lugar principalmente en los riñones, pero también en la piel, la glándula paratiroides, el pecho, el colon, la próstata, así como en las células del sistema inmunitario y las células óseas [6].

Conocimiento aplicado a la práctica

El principal estímulo para la producción de vitamina D es el sol. Se aconseja salir regularmente al exterior y exponer la piel a la luz (solar), pero evitando que se queme. En verano, la producción de vitamina D también se produce a la sombra, como en un día nublado. Si la exposición al sol es insuficiente, la vitamina D se convierte en un nutriente esencial. Entonces es aún más importante tomar cantidades suficientes a través de la nutrición o los suplementos. Puede medir el nivel de la vitamina D en la sangre de su paciente para dar el consejo apropiado si fuera necesario. Si recomienda un suplemento, es preferible que le recomiende a su cliente un suplemento de vitamina D3 con base grasa en forma de cápsulas blandas o gotas. Esto promueve la absorción en la sangre porque la vitamina D es una vitamina soluble en grasa.

Fuentes

  1. Luxwolda, M. F., Kuipers, R. S., Kema, I. P., van der Veer, E., Dijck-Brouwer, D. A. J., & Muskiet, F. A. J. (2013). Vitamin D status indicators in indigenous populations in East Africa. European Journal of Nutrition, 52(3), 1115–1125. https://doi.org/10.1007/s00394-012-0421-6
  2. Holick, M. F. (2006). High Prevalence of Vitamin D Inadequacy and Implications for Health. Mayo Clinic Proceedings, 81(3), 353–373. https://doi.org/10.4065/81.3.353
  3. Tripkovic, L., Lambert, H., Hart, K., Smith, C. P., Bucca, G., Penson, S., Chope, G., Hyppönen, E., Berry, J., Vieth, R., & Lanham-New, S. (2012). Comparison of vitamin D2 and vitamin D3 supplementation in raising serum 25-hydroxyvitamin D status: A systematic review and meta-analysis. The American Journal of Clinical Nutrition, 95(6), 1357–1364. https://doi.org/10.3945/ajcn.111.031070
  4. Volmer, D. A., Mendes, L. R. B. C., & Stokes, C. S. (2015). Analysis of vitamin D metabolic markers by mass spectrometry: Current techniques, limitations of the ‘gold standard’ method, and anticipated future directions. Mass Spectrometry Reviews, 34(1), 2–23. https://doi.org/10.1002/mas.21408
  5. Willett, W., Nutritional Epidemiology (derde druk, 2013), New York, Oxford University Press
  6. Bikle, D. D. (2014). Vitamin D metabolism, mechanism of action, and clinical applications. Chemistry & Biology, 21(3), 319–329. https://doi.org/10.1016/j.chembiol.2013.12.016