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Miércoles 29 Mayo 2019

Consejos ortomoleculares sobre estilo de vida para tener un buen colesterol

colesterol

El tratamiento con estatinas del colesterol elevado es controvertido. ¿Pero qué es exactamente el colesterol? ¿Existe propiamente un colesterol "bueno" y uno "malo"? ¿Hasta qué punto es malo tener el colesterol alto en realidad? ¿Y podemos prescindir de las estatinas? Le hemos resumido en una lista nuestros consejos de estilo de vida más importantes. 

 

El colesterol es un lípido, concretamente, un esterol. Se trata de una sustancia extraordinariamente importante para el cuerpo: es el componente con el que se forman todas las hormonas esteroideas y la vitamina D. Además, influye en la integridad y la fluidez de las membranas celulares. Por otra parte, el organismo utiliza el colesterol para producir sales biliares, que son importantes para la digestión de las grasas en el intestino delgado.

 

También se ha demostrado que el colesterol puede ser una sustancia reparadora de daños y que puede neutralizar bacterias, virus y toxinas, siendo así capaz de reducir la endotoxemia de la sangre (Ravnskov 2003). La endotoxemia es una fuente de inflamación, y cada vez se hace más evidente que esta última está en la base de numerosas enfermedades del bienestar, como las cardiovasculopatías (Muskiet 2011). En nuestro pasado evolutivo estábamos más expuestos a inflamaciones e infecciones: el colesterol tenía reservado un papel importante en su resolución.

 

Si examinamos nuestras circunstancias vitales actuales vemos que, si bien ha disminuido mucho el peligro de infección por bacterias y virus, también han cambiado muchísimo la dieta, el ejercicio y el estrés. El hecho de que hoy en día tengamos problemas de colesterol no significa que el colesterol sea el malo de la película, sino que lo es el desajuste evolutivo surgido como consecuencia del cambio en nuestro estilo de vida. Por tanto, sería más sensato señalar como culpable al actual modo de vivir y tomar las medidas necesarias al respecto.

 

Distintos tipos de colesterol 

El colesterol se fabrica principalmente en el hígado, y también lo obtenemos de nuestra alimentación. Fuentes ricas en colesterol son, por ejemplo, los huevos, el queso, el yogur sin desnatar, las gambas y la carne (casquería). En las últimas décadas ha habido mucho ruido en torno a los alimentos con alto contenido en colesterol y grasas saturadas. ¿Pero qué es exactamente el colesterol?

 

En la sangre, el colesterol se encuentra sobre todo unido a fracciones proteicas (lipoproteína): los colesteroles HDL, IDL, LDL y VLDL. Las primeras letras de estas siglas significan, respectivamente, high (alta), intermediate (media), low (baja) y very low (muy baja). La D es de "densidad", y se refiere a la proporción de proteína con respecto al lípido de la lipoproteína. Cuanta menos proteína, menor es la densidad. Así pues, cada una de las diferentes lipoproteínas es diferente y, en consecuencia, tiene también una función distinta.

 

A continuación trataremos dos tipos de colesterol de los que se habla mucho: el HDL y el LDL, que en el lenguaje popular y en los medios enseguida han sido bautizados como colesterol "bueno" y colesterol "malo". Esto es una simplificación que solo ofrece una explicación parcial: y es que, en circunstancias normales, ambas formas son esenciales para el normal funcionamiento de nuestra fisiología, por lo que no son ni "buenas" ni "malas". Lo que sí es cierto es que la relación entre el colesterol total y el HDL aporta información sobre el riesgo de enfermedad cardiovascular, y que el LDL se puede oxidar en determinadas circunstancias. La superproducción de colesterol oxidado puede desencadenar una reacción inflamatoria. Es a esta reacción (y no al colesterol en sí mismo) a la que podríamos calificar de "mala", porque ha sido asociada con enfermedades cardiovasculares.

 

Funciones del HDL y el LDL 

El HDL y el LDL son lipoproteínas que transportan el colesterol y los triglicéridos por la sangre. El LDL contiene mucho colesterol y poca proteína, y transporta el colesterol del hígado a los tejidos. A la inversa, el HDL, rico en proteínas, devuelve el colesterol al hígado. Allí, el colesterol excedente se utiliza para la producción de sales biliares. El cuerpo controla él mismo el nivel de colesterol a través de mecanismos biológicos de retroalimentación. Si entra mucho colesterol con la alimentación, la producción endógena disminuye. Si se obtiene poco de la dieta, vuelve a subir la producción.

 

En condiciones fisiológicas, cuando hay un exceso se excreta, porque no puede ser convertido en energía. Así, el nivel de colesterol tiene un equilibrio homeostático: normalmente la producción sube o baja hasta que el cuerpo pueda satisfacer sus necesidades de la forma más económica posible. De esta manera, el organismo puede dedicar la energía liberada a otros procesos importantes.

 

Niveles altos y aterosclerosis 

Pueden darse niveles elevados de LDL porque las células y tejidos necesiten una cantidad extra de colesterol, por ejemplo, cuando hay una situación con (mucho) estrés y/o endotoxemia en el torrente sanguíneo. En tal caso, un LDL elevado es una reacción fisiológica de nuestro cuerpo para producir más cortisol o atacar la endotoxemia. El LDL contiene relativamente mucha grasa, lo que hace que se adhiera con facilidad a la pared de los vasos sanguíneos. Si estos son lisos (compárese con la cara interna de una manguera de jardín), el LDL en principio no se puede quedar adherido. ¿Cuando surgen los problemas y, en concreto, la aterosclerosis?

 

Pueden aparecer daños en la pared vascular, por ejemplo, por un nivel elevado de homocisteína en la sangre, así como por inflamaciones de bajo grado. En estos vasos sanguíneos deshilachados el LDL puede quedarse pegado fácilmente y allí oxidarse. El resultado es una reacción inflamatoria en la que los monocitos producen células espumosas. De esta forma, la pared vascular se engrosa, apareciendo finalmente aterosclerosis.

 

Asociación con enfermedades cardiovasculares 

Especialmente desde 1985, el consumo de grasas saturadas, colesterol y "grasas alimentarias" en general está asociado con las patologías cardiovasculares (Keys 1953). Esta sigue siendo hoy en día la visión predominante. Así, el Voedingscentrum (el centro neerlandés de información sobre alimentación) indica en su página web que la grasa saturada aumenta el colesterol LDL "malo" en la sangre, y que no es buena para los vasos sanguíneos. Por tanto, recomiendan en la medida de lo posible sustituir la grasa saturada por ácidos grasos poliinsaturados (Voedingscentrum).

 

Por supuesto, los ácidos grasos poliinsaturados tienen un efecto beneficioso sobre el corazón y los vasos sanguíneos. Pero la cuestión es si la grasa saturada y los altos niveles de colesterol provocan cardiovasculopatías. Una revisión a gran escala, por ejemplo, reveló que los altos niveles de colesterol LDL no acortaban el tiempo de vida de las personas mayores. Por el contrario, estaban asociados precisamente a un mayor tiempo de vida (Ravnskov 2016). Muchos estudios han demostrado, además, que el colesterol de la dieta apenas influye en los niveles de colesterol del organismo. Así, en una investigación de población se vio que no existe ninguna relación entre el colesterol de la dieta y las enfermedades cardiacas en la población (Lecerf et al. 2011). Tanto es así que dos tercios de las personas investigadas presentaron un pequeño aumento en los niveles de colesterol o ninguno en absoluto tras consumir comida rica en colesterol, aunque fuese en cantidades muy grandes (Blesso et al. 2018). Hay incluso estudios que demuestran que el colesterol de la dieta tiene un efecto precisamente favorable en la relación LDL-HDL en sangre. Esta relación se considera el mejor indicador del riesgo de enfermedad cardiovascular (Ale et al. 2012).

 

También una investigación de la Universidad de Kuopio, Finlandia, realizada con mil hombres durante veintiún años, demostró que consumir grandes cantidades de colesterol no está relacionado con un riesgo de sufrir cardiovasculopatías (Virtanen et al. 2016). Estos resultados son válidos, en cualquier caso, hasta una ingesta de 520 mg de colesterol al día. También si se mira específicamente el consumo de huevos, resulta que no trae consigo un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Estos resultados son válidos, en cualquier caso, hasta una ingesta de siete huevos a la semana, el número máximo que se comía de media dentro del grupo. Tampoco resultó haber ninguna relación entre el colesterol de la dieta y el engrosamiento de la carótida. El grosor de la pared de esta arteria es un marcador de aterosclerosis subclínica. Por consiguiente, los huevos no aumentan el riesgo de calcificación arterial.

 

¿Estatinas o arroz de levadura roja? 

Las estatinas bajan el nivel de colesterol LDL, por lo que se emplean mucho para la hipercolesterolemia con el objetivo de tratar las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, tienen desagradables efectos secundarios. Por eso nuestro docente Remko Kuipers, cardiólogo del hospital OLVG, abogaba ya hace tiempo por que se hicieran más estudios independientes sobre las estatinas. Una alternativa posible a corto plazo es el arroz de levadura roja que, gracias a la monacolina K, contribuye  a mantener unos niveles normales de colesterol en la sangre. Tiene un efecto similar al de las estatinas, pero es de origen natural. Además de regular el colesterol LDL, están indicados a corto plazo bajar el nivel de homocisteína y reducir la oxidación del LDL, porque ambos contribuyen a la aparición de inflamaciones y aterosclerosis. Las vitaminas B6, B12 y ácido fólico son buenas para el metabolismo de la homocisteína. No obstante, a largo plazo siempre es necesario un cambio de estilo de vida.

 

La solución definitiva para los problemas de colesterol 

Causas importantes de la producción elevada de colesterol son el estrés y la insulinorresistencia. Esta última trae como consecuencia que se pueda absorber menos glucosa en las células y, en consecuencia, que más glucosa se convierta en grasa. La grasa es el componente principal del colesterol. Más almacenamiento de grasa en el cuerpo se traduce en una mayor producción de colesterol. Cuando el tejido adiposo crece en exceso se daña más fácilmente, y a consecuencia de estos daños se producen inflamaciones en él. Si el tejido adiposo sigue creciendo, estas inflamaciones aumentan y se extienden por el cuerpo. Como reacción, la producción de colesterol sigue subiendo, porque una de las funciones del colesterol es combatir las infecciones. Reducir la insulinorresistencia tiene un efecto beneficioso sobre la producción de colesterol.

 

Comer menos carbohidratos hace que llegue menos glucosa a la sangre, por lo que se tiene que fabricar menos insulina y la insulinorresistencia disminuye. Además, menos glucosa se convierte en grasa, pudiendo así reducirse el tejido adiposo. Comer alimentos no procesados tiene la ventaja añadida de que entran en nuestro cuerpo menos sustancias nocivas para él, lo que puede reducir las inflamaciones y hacer que se reduzca la presión sobre la capacidad de desintoxicación del hígado. De esta forma, este órgano puede ejercer mejor su papel en la regulación del colesterol. Además de hacer cambios en la alimentación, reducir la frecuencia de las comidas y hacer ejercicio en ayunas tienen una influencia beneficiosa sobre la insulinorresistencia.

 

El estrés hace que se libere la hormona cortisol. Esta es una hormona esteroide: su base es el colesterol. Cuando hay un nivel elevado de estrés hay una mayor demanda de cortisol y hace falta más colesterol para abastecer la producción de esta hormona. El resultado son, pues, mayores niveles de colesterol.  La reducción del estrés buscando la tranquilidad y aplicando técnicas de relajación como el mindfulness y el yoga reduce la producción de colesterol. La solución definitiva a los problemas de colesterol es, claro está, eliminar el estresor o enfrentarse a él de forma diferente. El metamodelo texto/contexto le puede servir de guía.

 

En consecuencia, la solución definitiva a los problemas de colesterol es abordar las causas principales del aumento del colesterol, la insulinorresistencia y el estrés con ayuda de intervenciones en el estilo de vida. El triunfo rápido, a saber, el uso de arroz de levadura roja (o, en caso necesario, estatinas), es solo una herramienta para alcanzar la solución definitiva. De este modo tendrá en sus manos una intervención integral con la que poder contribuir a la salud de sus clientes y, así, a un mundo más sano.

 

Fuentes 

[1] (Ravnskov, 2003) U. Ravnskov, High cholesterol may protect against infections and atherosclerosis. QJM: An International Journal of Medicine, Volume 96, Issue 12, 1 December 2003, Pages 927–934.

[2] (Muskiet, 2011) F.A.J. Muskiet (2011). De evolutionaire achtergrond, oorzaak en consequenties van chronische systemische lage graad ontsteking; betekenis voor de klinische chemie. Ned Tijdschr Klin Chem Labgeneesk 2011, vol. 36, no. 4.

[3] (Keys, 1953) Keys A. Atherosclerosis: a problem in newer public health. J Mt Sinai Hosp N Y 1953; 20; 1: 18-39. Meer informatie: https://www.sevencountriesstudy.com

[4] (Voedingscentrum, kokosvet) https://www.voedingscentrum.nl/encyclopedie/verzadigd-vet.aspx en https://www.voedingscentrum.nl/encyclopedie/kokos-en-kokosvet.aspx

[5] (Ravnskov, 2016) Uffe Ravnskov, David M Diamond, Rokura Hama, Tomohito Hamazaki, Björn Hammarskjöld, Niamh Hynes, Malcolm Kendrick, Peter H Langsjoen, Aseem Malhotra, Luca Mascitelli, Kilmer S McCully, Yoichi Ogushi, Harumi Okuyama, Paul J Rosch, Tore Schersten, Sherif Sultan, Ralf Sundberg, Lack of an association or an inverse association between low-density-lipoprotein cholesterol and mortality in the elderly: a systematic review, BMJ Open, 2016;6:e010401

[6] (Lecerf et al., 2011) Lecerf JM, de Lorgeril M., Dietary cholesterol: from physiology to cardiovascular risk, Br J Nutr. 2011 Jul;106(1):6-14. doi: 10.1017/S0007114511000237. Epub 2011 Mar 9.

[7] (Blesso et al., 2018) Christopher N. Blesso and Maria Luz Fernandez, Dietary Cholesterol, Serum Lipids, and Heart Disease: Are Eggs Working for or Against You? Nutrients. 2018 Apr; 10(4): 426.

[8] (Ali et al., 2012) K Mahdy Ali, A Wonnerth, K Huber, and J Wojta, Cardiovascular disease risk reduction by raising HDL cholesterol – current therapies and future opportunities, Br J Pharmacol. 2012 Nov; 167(6): 1177–1194.

[9] (Virtanen et al., 2016) Jyrki K Virtanen, Jaakko Mursu, Heli EK Virtanen, Mikael Fogelholm, Jukka T Salonen, Timo T Koskinen, Sari Voutilainen, and Tomi-Pekka Tuomainen,Associations of egg and cholesterol intakes with carotid intima-media thickness and risk of incident coronary heart disease according to apolipoprotein E phenotype in men: The Kuopio Ischaemic Heart Disease Risk Factor Study, Am J Clin Nutr, March 2016, vol. 103, no. 3 895-901