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Lunes 13 Mayo 2019

La comida de consuelo combinada con el estrés engorda más rápidamente

La comida de consuelo

La combinación de una alimentación hipercalórica y estrés (crónico) acelera el desarrollo de la obesidad. La insulinorresistencia y la superproducción de NPY por parte de la amígdala desempeñan un papel, según han descubierto los investigadores de este estudio con ratones.


Algunas personas comen menos cuando están estresadas, pero la mayoría aumenta su ingesta de comida en esas circunstancias, sobre todo de alimentos hipercalóricos con mucho azúcar y grasas (insanos), es decir, comida de consuelo. Un patrón alimentario hipercalórico en combinación con el estrés prolongado da como resultado un mayor aumento de peso que el que provoca el mismo menú en un entorno sin estrés. La razón es que no funciona bien un proceso controlado en el cerebro por la insulina, lo cual induce el aumento de peso adicional, según han descubierto investigadores del Garvadit Institute of Medical Research en un estudio con ratones. Los resultados han sido publicados en la revista Cell Metabolism [1].

 

Centro de la comida de consuelo en el cerebro

Para comprender por qué solemos comer más calorías en caso de estrés, los científicos investigaron el cerebro de ratones. La cantidad de comida que comemos está controlada principalmente por el hipotálamo, mientras que la amígdala se ocupa del procesamiento de las reacciones emocionales.


En cuanto aparece el estrés, las neuronas de la amígdala producen por naturaleza una molécula llamada NPY (neuropéptido Y) para inducir a comer a los ratones (y a las personas). "Nos dimos cuenta de que el aumento de peso se reducía si apagábamos la producción de NPY en la amígdala. Sin NPY, el aumento de peso con una dieta hipercalórica con estrés era el mismo que el de un entorno sin estrés. Ello pone de manifiesto una clara relación entre el estrés, el sobrepeso y el NPY" [2].

 

El papel de la insulinorresistencia

Los investigadores descubrieron a continuación que las neuronas que producen NPY tienen receptores de insulina, una de las hormonas que controlan nuestra ingesta de alimento. Normalmente, el cuerpo produce insulina después de comer. Esta hormona ayuda a las células a absorber la glucosa de la sangre y, además, envía una señal de parada al cerebro en cuanto se ha comido lo suficiente. Por tanto, a nivel cerebral es también una hormona relacionada con la saciedad.


En los ratones que recibían una dieta normal pero que sufrían estrés crónico, los niveles de insulina solo aumentaron ligeramente. Pero en cuanto este estrés se combinaba con dieta hipercalórica, la cantidad de insulina se volvía diez veces mayor que la de los ratones sin estrés que tenían una dieta normal. Estos niveles elevados de insulina durante largo tiempo hicieron que las neuronas de la amígdala se volvieran insensibles a la insulina y aumentaran mucho su producción de NPY. Ello programó nuevamente a los ratones para comer (sin parar) y, además, redujo la respuesta normal del cuerpo de quemar energía.


Los investigadores se sorprendieron del importante papel de la insulina en la amígdala. Los resultados de su estudio subrayan la importancia de fijarse en lo que comemos cuando estamos estresados para evitar el rápido desarrollo de sobrepeso, concluyen.

 

Reducción del estrés

La reducción del estrés crónico es uno de los pilares centrales de una terapia PNI. Resumidamente, el estrés crónico provoca que se abra la pared intestinal y se permita el paso de bacterias gramnegativas, lo que finalmente origina una inflamación de bajo grado del sistema inmune innato. Una de las consecuencias es la insulinorresistencia como estrategia encaminada a reunir suficiente glucosa para esta mayor actividad del sistema inmune.


Por consiguiente, en primer lugar es importante buscar con el cliente la causa del estrés crónico y abordarla para que la IBG pueda ser "apagada" y la sensibilidad a la insulina, restablecida. Piénsese, por ejemplo, en un patrón alimentario saludable, la frecuencia de las comidas, permanecer menos tiempo sentado, dejar de fumar, etc. Aquí puede dar resultado el concepto de vida intermitente, por ejemplo, prestando especial atención a la relajación con masajes, meditación/mindfulness, yoga, etc. Por último, naturalmente es importante un buen biorritmo con suficientes horas de sueño (entre siete y ocho horas cada noche).

 

Fuentes

[1] Chi Kin, L.P. et al., Amygdala NPY Circuits Promote the Development of Accelerated Obesity under Chronic Stress Conditions, Cell Metabolism, 25 april 2019, https://doi.org/10.1016/j.cmet.2019.04.001

[2] https://medicalxpress.com/news/2019-04-comfort-food-weight-gain-stress.html