Noticias

Lunes 18 Febrero 2019

¿Elevan las infecciones el riesgo de enfermedad mental en los niños?

Un nuevo estudio sugiere que las infecciones hacen a los niños más propensos a los trastornos psíquicos, especialmente las infecciones bacterianas. Se trata de una asociación, no de una relación causal. El mecanismo de acción aún no está claro. 


Hay una especialidad que está en constante crecimiento y que investiga la relación entre el cuerpo y el cerebro. Este nuevo estudio danés sugiere que una infección puede hacer más vulnerable a un niño o adolescente al desarrollo de problemas de salud mental. La investigación ha sido realizada por el Aarhus University Hospital y se ha publicado online en JAMA Psychiatry [1].
Para el estudio, los investigadores recopilaron datos de un millón de personas nacidas en Dinamarca entre 1995 y 2012. De este grupo, un 4% fue ingresado con trastornos mentales, y más de un 5% recibió medicación para tratar su afección. Los investigadores descubrieron que los niños ingresados con una infección tenían un riesgo un 84% mayor de ser diagnosticados más adelante con un trastorno mental y un 42% mayor de que se les prescribiese medicación para tratar este trastorno. 


Infecciones bacterianas, mayor riesgo

El riesgo de trastorno mental resultó ser mayor si los niños eran ingresados para tratar infecciones graves. Pero también las infecciones más leves que fueron tratadas con medicación estaban vinculadas a un mayor riesgo. Sobre todo las infecciones bacterianas y el tratamiento con antibióticos fueron asociados con un mayor riesgo de enfermedad mental. Se trataba de psicopatologías como esquizofrenia, trastornos obsesivo-compulsivos, trastornos de personalidad y conducta, retraso mental, autismo, TDAH, tics y trastornos negativistas desafiantes. 


Mecanismo de acción aún no claro

No está claro cómo aumentan las infecciones el riesgo de trastorno mental, indica el director de la investigación: "Parece que las infecciones y la subsecuente reacción inflamatoria pueden influir en el cerebro joven y ser parte de un proceso de desarrollo de trastornos mentales. Sin embargo, es algo que también puede ser explicado por otras causas. Así, puede ser que algunas personas tengan por genética mayor riesgo de infección y trastorno mental" [2].

Por ello, el director de la investigación señala que este estudio no demuestra que las infecciones (o su tratamiento) provoquen enfermedades mentales, sino que parecen estar mutuamente relacionadas. Se trata de asociaciones generales, por lo que los padres no tienen que empezar a preocuparse: "Las infecciones frecuentes que padecemos todos en general no producen ningún daño. De hecho, estas infecciones son incluso necesarias para desarrollar el sistema inmune".
"Pero, en ocasiones, una infección sí puede llegar a afectar al cerebro y producir graves daños en él, aunque por suerte esto es algo bastante raro. Es importante comprender mejor el papel de las infecciones y la terapia antimicrobiana para el desarrollo de trastornos mentales, porque puede ayudar a crear nuevos métodos de prevención y tratamiento", concluye. 


Campo de investigación en desarrollo

En las últimas décadas se han estudiado mucho las complejas interacciones entre el microbioma intestinal y la salud emocional. En pocas palabras, en condiciones óptimas, nuestro intestino y el microbioma hacen que se digieran bien los nutrientes, producen diversas vitaminas, protegen frente a patógenos y depuran sustancias indeseables. Cuando, por la razón que sea (por ejemplo, en caso de infección grave y uso de antibióticos), aparece una disbiosis en el microbioma, los intestinos dejan de poder ejercer bien estas funciones, dando lugar a toda clase de cuadros clínicos, entre ellos, mentales.

 
Por mencionar algunos estudios relevantes sobre el tema: 

En este estudio de la Universidad de Auckland se asoció el uso de antibióticos en el primer año con más problemas conductuales y sentimientos depresivos más adelante en la vida [3].

Esta revisión sistemáticas de la Southern Medical University respalda las pruebas de que la disbiosis del microbioma puede estar relacionada con trastornos de comportamiento de pacientes con TEA [4].

En este estudio de la Rutgers New Jersey Medical School se vio que los niños con TDAH poseen una composición única de bacterias intestinales, y sufren con más frecuencia estreñimiento y flatulencia. Además, nuevos datos de investigación indican que en los niños con TDAH el desajuste inmune está asociado con microbioma alterado, inflamación de bajo grado y disfunción gastrointestinal. Hacen falta más estudios para aclarar los mecanismos exactos, señalan los investigadores [5].  

Las microglías son importantes macrófagos del sistema nervioso central (SNC), y son cruciales para el desarrollo y funcionamiento del cerebro, así como una reacción inmune del SNC ante las infecciones. Estudios anteriores ya habían demostrado que el microbioma intestinal influye en las microglías desde antes del nacimiento hasta la edad adulta. Sin embargo, la comprensión actual de esta conexión es aún limitada. Este estudio de la Jinan University ofrece una amplia base teórica para investigar en el futuro las vías potenciales por las que las bacterias intestinales influyen en las enfermedades del SNC [6].
Así, en este estudio y en muchos otros más se identifican los mecanismos celulares y fisiológicos que están detrás de la conexión entre el intestino, el microbioma y nuestro cerebro. Pero aún queda mucho por explicar, por lo que sigue siendo un campo de estudio multidisciplinar fascinante que cada vez se conoce mejor. 


Fuentes


[1] Ole Köhler-Forsberg et al. A Nationwide Study in Denmark of the Association Between Treated Infections and the Subsequent Risk of Treated Mental Disorders in Children and Adolescents, JAMA Psychiatry (2018). DOI: 10.1001/jamapsychiatry.2018.3428

[2] https://medicalxpress.com/news/2018-12-infections-young-tied-mental-illness.html

[3] Slykerman R.F. et al., Antibiotics in the first year of life and subsequent neurocognitive outcomes. Acta Paediatr. 2017 Jan;106(1):87-94. doi: 10.1111/apa.13613, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27701771

[4] Liu, F. et al., Altered composition and function of intestinal microbiota in autism spectrum disorders: a systematic review, Transl Psychiatry. 2019. Jan 29;9(1):43. doi: 10.1038/s41398-019-0389-6, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30696816

[5] Ming, X. et al,  A Gut Feeling: A Hypothesis of the Role of the Microbiome in Attention-Deficit/Hyperactivity Disorders, Child Neurol Open. 2018 Jul 11;5:2329048X18786799, doi: 10.1177/2329048X18786799, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30023407

[6] Wang, Y. Et al, The Gut-Microglia Connection: Implications for Central Nervous System Diseases, Front Immunol. 2018 Oct 5;9:2325. doi: 10.3389/fimmu.2018.02325,  eCollection 2018, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30344525