Noticias

Miércoles 23 Enero 2019

¿Correr es mejor que hacer pesas?

El entrenamiento de resistencia posiblemente sea mejor que el de fuerza a la hora de envejecer con salud. Esta es la conclusión de investigadores alemanes que acaban de publicar los resultados de su estudio controlado y aleatorizado en el European Heart Journal.

 

Anteriormente ya se había demostrado que el ejercicio físico reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular.  También se han encontrado efectos beneficiosos del ejercicio sobre la regeneración y el tiempo de vida (senescencia) de las células. El equipo investigador estudió más este fenómeno y lo buscaron en el ADN. El objetivo de este estudio prospectivo (Werner, 2018) era probar los efectos de diferentes tipos de entrenamiento sobre la longitud del telómero y la actividad de la telomerasa. 

 

Envejecimiento celular

Los telómeros son los extremos "protectores" de nuestros cromosomas. Cuanto más viejos nos hacemos, más cortos son los telómeros, lo que finalmente puede acarrear muerte celular. Este proceso está regulado por diferentes proteínas, entre ellas, la enzima telomerasa, que inhibe el acortamiento de los telómeros e incluso puede alargarlos. Por consiguiente, los telómeros y la telomerasa desempeñan un gran papel en el envejecimiento celular y en nuestra salud.

 

Tres variantes de entrenamiento

En el estudio participaron 124 personas sanas con un estilo de vida inactivo. Los participantes fueron divididos en cuatro grupos aleatorios: 26 en el de entrenamiento de resistencia (nadar, correr), 29 en el de entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT, por sus siglas en inglés), 34 en el de entrenamiento de fuerza y los 35 restantes formaron parte del grupo de control. La intervención consistió en tres entrenamientos de 45 minutos por semana en cada grupo de entrenamiento durante 26 semanas. 

A todos los participantes se les hizo un análisis de sangre al comienzo del estudio. Esto se repitió también una semana antes del estudio y 48 horas antes del final del estudio. Los investigadores analizaron la longitud de los telómeros y la actividad de la enzima telomerasa en los leucocitos. 

 

Telómeros más largos

Tanto con el entrenamiento de resistencia como con el HIIT, la actividad de la telomerasa era entre dos y tres veces mayor que la del grupo de control y que la que presentaba al principio del estudio. Además, en estos dos mismos grupos de intervención la longitud de los telómeros había aumentado considerablemente. Este efecto no se halló con el entrenamiento de fuerza. 

 

Cazar, huir y viajar a pie

Si contemplamos estos resultados desde una perspectiva evolutiva, se ve que coincide con el patrón de ejercicio de las personas que vivían en la prehistoria. El profesor Milind Watve, en su libro Doves, Diplomats and Diabetes, profundiza en esto (Watve, 2013). Según él, nuestro antiguo patrón de ejercicio era así:

1. Conducta de aprovisionamiento: Los ejercicios que se hacen al cazar y al recolectar comida (excavar, cortar, lanzar). Estas acciones neuromotoras eran necesarias para la subsistencia, así como hacer fuego y construir casas. En el mundo moderno, estos movimientos ligeramente agresivos han desaparecido. Así, los niños ya no juegan como antes, e incluso para ejercer violencia hace falta menos esfuerzo.

2. Acciones rápidas, flexibles y complejas: Esta coordinación nervio-músculo estaba activa al cazar, al huir y al ejercer una fuerza explosiva, y está regulada por el cerebelo. Los cambios neurodegenerativos en las personas mayores posiblemente tendrían que ver con el deterioro de esta parte del cerebro.

3. Lesiones/infecciones: Como, entre otras cosas, nos movemos menos y ya no nos subimos a los árboles ni corremos entre los arbustos, ha disminuido la frecuencia con la que sufrimos (pequeñas) heridas. Esto hace que el sistema inmune no sea estimulado tantas veces, por lo que está menos entrenado en el desarrollo de reacciones inflamatorias. 

4. Moverse al aire libre: La cantidad de ejercicio físico que se tiene en la actualidad ha descendido mucho desde que el mundo es moderno. Según Watve, con esto disminuye también parte de la actividad cerebral. Un ejemplo es el área del cerebro necesaria para trazar un mapa mental del entorno.


Afecciones ligadas a la edad

En la actualidad, hace tiempo que ya no tenemos una vida tan movida, pero si queremos envejecer sanos y en forma y evitar las enfermedades relacionadas con la edad, el entrenamiento de fuerza no debería sustituir al de resistencia y al HITT, sino que estas dos últimas formas deben prevalecer, según las conclusiones de esta investigación actual. Los científicos indican que los efectos de diferentes formas de entrenamiento sobre los resultados clínicos se deberían estudiar con más detenimiento en un gran estudio prospectivo.

 

Fuentes

Watve, M. (2013). Doves, Diplomats and Diabetes. A Darwinian interpretation of type 2 diabetes and related disorders. New York: Springer.

Werner, C. (2018). Differential effects of endurance, interval, and resistance training on telomerase activity and telomere length in a randomized, controlled study. European Heart Journal, Volume 40, 1, 1 januari 2019, p 34–46, https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehy585