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Lunes 12 Noviembre 2018

La dieta cetogénica rejuvenece las neuronas

Nuestro cerebro y nuestra tripa están más estrechamente vinculados de lo que pensábamos. La Universidad de Kentucky acaba de demostrar que un intestino sano nos refuerza el cerebro. Esto demuestra que una alimentación correcta puede tener efectos positivos sobre la salud cognitiva.

 

Nuestras capacidades cognitivas están determinadas en gran parte por la integridad neurovascular, que incluye el riego sanguíneo de nuestro cerebro y el funcionamiento de nuestra barrera hematoencefálica. Un estudio reciente sugiere que la integridad neurovascular puede estar regulada por las bacterias del intestino. Anteriormente ya se había visto que la dieta cetogénica tiene efectos positivos sobre ciertas enfermedades neurológicas, como la epilepsia, el párkinson y el autismo. 

 

Investigación
En determinadas patologías ya se ha visto que es positivo pasarse a una dieta cetogénica, alta en grasas y baja en carbohidratos. Ahora se ha ensayado en ratones si esta dieta también se puede emplear como medida preventiva. Lo que se ha investigado es si la dieta cetogénica mejora la función vascular en el cerebro y reduce el riesgo de neurodegeneración en ratones jóvenes y sanos.


Dos grupos de nueve ratones con edades comprendidas entre 12 y 14 semanas recibieron, o bien la dieta cetogénica, o bien una normal. A las dieciséis semanas resultó que el flujo sanguíneo del cerebro de los ratones cetogénicos presentaba aumentos significativos. El equilibrio de la microbiota intestinal había mejorado y sus glucemias y peso corporal eran menores. Además, se produjo un aumento beneficioso en el proceso que libera beta-amiloides en el cerebro. Esto es una característica de la enfermedad de Alzheimer.

Probablemente los efectos positivos se deban a la inhibición de la mTOR, lo cual se ha demostrado que prolonga el tiempo de vida y favorece la salud. No solo la dieta cetogénica puede inhibir la mTOR, también puede conseguirse mediante restricción calórica. Seguir una dieta cetogénica preventivamente y, probablemente, limitar las calorías, reduce las posibilidades de aparición de alzhéimer.

 

Investigación posterior
A este estudio le siguió otro para investigar, por medio de neuroimagen, los efectos de la dieta cetogénica, la restricción calórica y la mTOR sobre la función cognitiva tanto de ratones jóvenes como en proceso de envejecimiento. Los investigadores intentaron ver de este modo los cambios en el cerebro vivo.

 

Los datos sugirieron que la restricción calórica tiene un efecto rejuvenecedor sobre los ratones en proceso de envejecimiento: sus funciones neurovasculares y metabólicas resultaron ser mejores que las de los ratones jóvenes que podían comer sin limitación.


Todos los métodos que se emplearon con ratones en este estudio también podrían aplicarse fácilmente a los seres humanos para investigar sus efectos. La neuroimagen podría utilizarse en el futuro para seguir indagando sobre la relación entre la microbiota intestinal y la función cerebrovascular.

 

Fuente 

Jennifer Lee et al, Neuroimaging Biomarkers of mTOR Inhibition on Vascular and Metabolic Functions in Aging Brain and Alzheimer's Disease, Frontiers in Aging Neuroscience (2018).