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Sábado 13 Octubre 2018

Aceite de coco: ¿saludable o no?

¿El aceite de coco es sano o no? Esta es una pregunta candente en este momento por la advertencia de la profesora de Harvard Karen Michels. Ha llamado al aceite de coco "puro veneno" por el aumento del colesterol y el riesgo de aterosclerosis.

 

Según Karen Michels, profesora adjunta de epidemiología de la Harvard T.H. Chan School of Public Health, el aceite de coco contiene demasiada grasa saturada. Y eso sube el nivel de colesterol en sangre, provocando aterosclerosis. Por estos motivos dice que es un "puro veneno" que más nos vale evitar.

 

¿Cuál es la verdad?

En efecto, el aceite de coco, o grasa de coco, contiene mucha grasa saturada: más del 85%. Especialmente desde 1985, el consumo de grasas saturadas, colesterol y "grasas alimentarias" en general está asociado con las patologías cardiovasculares [1]. Hoy por hoy, esta sigue siendo la visión predominante. Así, el Voedingscentrum (el centro neerlandés de información sobre alimentación) indica en su página web que la grasa saturada aumenta el colesterol LDL "malo" en la sangre, y que no es buena para los vasos sanguíneos. Por tanto, recomiendan en la medida de lo posible sustituir la grasa saturada, como el aceite de coco, por ácidos grasos poliinsaturados [2].

 

Pero la cuestión es si la grasa saturada y los altos niveles de colesterol provocan cardiovasculopatías. Una revisión a gran escala, por ejemplo, reveló que los altos niveles de colesterol LDL no acortaban el tiempo de vida de las personas mayores. Por el contrario, estaban asociados precisamente a un mayor tiempo de vida [3]. ¿Cuál es nuestra visión sobre esta cuestión?

 

Las funciones de las grasas saturadas 

Las grasas saturadas pueden dividirse en ácidos grasos de cadena corta, media y larga. Los ácidos grasos de cadena corta (ácidos butírico y láctico) constituyen un fondo alimenticio para las células epiteliales del intestino. Los ácidos grasos de cadena larga (ácido palmítico) están, por ejemplo, en la carne, los lácteos y el cacao, y estimulan la producción de LDL en el hígado.

 

Los ácidos grasos de cadena media (TCM, "triglicéridos de cadena media") se encuentran, entre otros, en el aguacate (ácido caprílico) y el coco. El coco está compuesto en más de un 50% por grasas saturadas procedentes del TCM ácido láurico. Los TCM son una fuente de energía para la beta oxidación de las mitocondrias. Esta combustión de grasas no solo proporciona energía, sino también la sustancia acetil CoA. Con ella, el hígado puede fabricar después cetonas. Aparte de la glucosa, estas cetonas son las únicas adecuadas como fuente de energía para el cerebro (los ácidos grasos no pueden atravesar la barrera hematoencefálica y las cetonas, sí). Así pues, los TCM en general y la grasa de coco en particular desempeñan un gran papel en la dieta cetogénica.

 

Las múltiples funciones del colesterol

Como ya se ha dicho, especialmente el colesterol LDL tiene muy mala fama. Sin embargo, el colesterol, una sustancia similar a la grasa, tiene muchas funciones extremadamente provechosas para nuestro cuerpo:

  • Con él se fabrican nuestras hormonas sexuales y el cortisol.
  • Es necesario para producir y formar membranas celulares.
  • La vitamina D se fabrica con colesterol.
  • Se utiliza para la producción de sales biliares (que son importantes para la digestión de las grasas en el intestino delgado).
  • Tiene una función para el sistema inmune innato: es la sustancia reparadora en caso de daños, neutraliza bacterias, virus y toxinas y reduce así la endotoxemia en la sangre [4].

 

¿Qué hacen el HDL y el LDL?

El HDL y el LDL son lipoproteínas que transportan el colesterol y los triglicéridos por la sangre. El LDL contiene mucho colesterol y poca proteína, y transporta el colesterol del hígado a los tejidos. El HDL hace el trayecto de vuelta, es decir, devuelve el colesterol al hígado. Allí, el colesterol excedente se utiliza para la producción de sales biliares. Por consiguiente, tanto el LDL como el HDL tienen tareas importantes, aunque diferentes, en el equilibrio del colesterol.

 

Pueden darse niveles elevados de LDL porque las células y tejidos necesiten una cantidad extra de colesterol, por ejemplo, cuando hay una situación con (mucho) estrés y/o endotoxemia en el torrente sanguíneo. En tal caso, un LDL elevado es una reacción fisiológica de nuestro cuerpo para producir más cortisol o atacar la endotoxemia. Huelga decir que en caso de estrés excesivo o endotoxemia es conveniente buscar las causas.

 

¿Cuándo es un problema un LDL elevado?

El LDL contiene relativamente mucha grasa, lo que hace que se pegue con facilidad en el borde de los vasos sanguíneos. Si estos son lisos (compárese con la cara interna de una manguera de jardín), el LDL en principio no se puede quedar adherido. ¿Cuando surgen los problemas y, en concreto, la aterosclerosis?

 

En primer lugar, el LDL es sensible a la oxidación. Por tanto, es importante que la dieta contenga suficientes antioxidantes, especialmente vitamina E, para contrarrestar esta oxidación del LDL. Además, la pared de los vasos puede verse dañada si hay un nivel alto de homocisteína en la sangre. Esto puede ocurrir si la alimentación no contiene cantidades suficientes del aminoácido sulfuroso metionina y de las vitaminas B6, B12 y ácido fólico. En estos vasos sanguíneos deshilachados el LDL puede quedarse pegado fácilmente y allí oxidarse. El resultado es una reacción inflamatoria con la formación de células espumosas por parte de los monocitos. Y así se origina la aterosclerosis.

 

Influencia de la alimentación

En consecuencia, comer alimentos con insuficientes ácidos grasos sulfurosos, vitaminas B y antioxidantes puede acarrear problemas vasculares, pero eso no tienen nada que ver con comer grasas saturadas como el aceite de coco y los alimentos ricos en colesterol como los huevos, la casquería y las gambas. Y es que, en principio, el propio cuerpo mantiene la cantidad de colesterol en equilibrio. Por tanto, si entra más por medio de alimentos ricos en colesterol, el hígado sintetizará menos cantidad de esta sustancia, y viceversa [5].

 

Lo que sí es cierto es que un menú con un exceso de carbohidratos rápidos puede afectar negativamente al equilibrio del colesterol. En pocas palabras, una dieta rica en azúcares y la insulinorresistencia producen un exceso de glucosa en la sangre, lo cual puede producir ante todo daños en (la glicación de) los vasos sanguíneos, con todas las consecuencias que ya se han descrito.

 

Además, el exceso de glucosa estimula al hígado a convertirla en grasa y producir más colesterol y transportarlo como LDL. Una revisión sistemática reveló que reducir la ingesta de carbohidratos vuelve a mejorar el equilibrio: aumenta el HDL, mientras que se mantiene el LDL [6]. 

 

En resumen

Para evitar la aterosclerosis no es necesario reducir a cero el consumo de grasas saturadas y, por tanto, de aceite de coco. No hay ninguna prueba de que una ingesta (moderada) de grasas saturadas produzca un colesterol elevado y, a continuación, enfermedades cardiovasculares [7]. Una dieta con exceso de carbohidratos (rápidos) y déficit de determinados nutrientes (vitamina E, metionina, vitaminas B6, B12 y ácido fólico) sí que puede provocar daños en los vasos sanguíneos. En ese caso, el LDL puede adherirse a las paredes de los vasos, oxidarse y finalmente producir aterosclerosis.

 

Fuentes

[1] Keys A. Atherosclerosis: a problem in newer public health. J Mt Sinai Hosp N Y 1953; 20; 1: 18-39. Más información: https://www.sevencountriesstudy.com

 

[2] https://www.voedingscentrum.nl/encyclopedie/verzadigd-vet.aspx  en https://www.voedingscentrum.nl/encyclopedie/kokos-en-kokosvet.aspx

 

[3] Uffe Ravnskov, David M Diamond, Rokura Hama, Tomohito Hamazaki, Björn Hammarskjöld, Niamh Hynes, Malcolm Kendrick, Peter H Langsjoen, Aseem Malhotra, Luca Mascitelli, Kilmer S McCully, Yoichi Ogushi, Harumi Okuyama, Paul J Rosch, Tore Schersten, Sherif Sultan,  Ralf Sundberg, Lack of an association or an inverse association between low-density-lipoprotein cholesterol and mortality in the elderly: a systematic review, BMJ Open,  2016;6:e010401

 

[4] U. Ravnskov, High cholesterol may protect against infections and atherosclerosis

QJM: An International Journal of Medicine, Volume 96, Issue 12, 1 December 2003, Pages 927–934, https://doi.org/10.1093/qjmed/hcg150

 

[5] Djoussé L1, Gaziano JM., Dietary cholesterol and coronary artery disease: a systematic review. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19852882

 

[6] Santos FL1, Esteves SS, da Costa Pereira A, Yancy WS Jr, Nunes JP, Systematic review and meta-analysis of clinical trials of the effects of low carbohydrate diets on cardiovascular risk factors. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22905670

 

[7] F.A.J. Muskiet, M.H.A. Muskiet en R.S. Kuipers, Het faillissement van de verzadigd vethypothese van cardiovasculaire ziektes, Ned Tijdschr Klin Chem Labgeneesk 2012; 37: 192-211

https://www.nvkc.nl/sites/default/files/NTKC/2012-3-p192-211.pdf

 

 

Leer más en la web de Natura Foundation:

Sobre la hipótesis del colesterol en ancianos: http://naturafoundation.es/?objectID=13382&page=26