Corazón & Vasos sanguíneos

VIVIR CON TU CORAZÓN Y EL SABER DE HOY EN DÍA

Sigue tu corazón
Muchas cosas no las hacemos con el corazón, sino por rutina. ¿Te gustaría escapar de ello?

Con nuestros siete consejos para un corazón sano pondrás punto final a la rutina ¡y harás que tu corazón vuelva a latir deprisa!

1º Empieza por comer sano
Nuestro corazón pide grasas insaturadas. El EPA y el DHA del pescado azul son las más importantes para que el corazón funcione bien. También son fundamentales las vitaminas, sobre todo la vitamina B1. Un filete de cerdo contiene nada menos que el 68% de la cantidad diaria recomendada. Si prefieres no comer carne de cerdo, se recomienda utilizar un suplemento de vitaminas B.

2º El colesterol bueno no es malo
Se suele ver al colesterol como el malo de la película. Pero no es sólo malo. ¿Sabías que el cerebro se compone en un 10% de colesterol? Olvida el mito y aprende a diferenciar entre colesterol bueno y malo. El colesterol bueno se llama HDL, y se compone principalmente de proteína y poca grasa. El colesterol malo se llama LDL, contiene mucha grasa y se puede acumular en los vasos sanguíneos. Para mantener un nivel de colesterol normal es importante, pues, que comas poco colesterol del malo y suficiente del bueno.

3º Elige con el corazón
Ricas fuentes de colesterol bueno son, por ejemplo, las nueces, el pescado y los aceites vegetales. Todos ellos suben el nivel de HDL. También la carne de ternera magra, el pavo y el pollo ayudan. Las verduras y setas no contienen prácticamente nada de colesterol, y puedes tomar tantas como quieras. ¿Te gusta el ajo? Pues a tu corazón, sí: el ajo contiene la sustancia alicina, que ayuda a bajar el nivel de colesterol. Los alimentos que disparan el nivel de colesterol malo LDL son el queso, la carne grasa, los pasteles, los dulces, los aperitivos y los fritos de bolsa.

4º No te lo pongas demasiado fácil
Cuando nos entra el hambre, lo primero que pillamos es la tableta de chocolate. Las naranjas y los pimientos se quedan ahí intactos. No te tientes a ti mismo: simplemente no compres aperitivos poco sanos. Cuando "en casa no hay otra cosa", nos comemos el frutero de una sentada. Pronto te darás cuenta de que no echas de menos nada la comida basura. ¿Para estar completamente seguro? ¡Toma un tentempié sano antes de pillar la bolsa de la compra!

5º Tampoco te lo pongas demasiado difícil
El ejercicio es sano. Levantarse del sillón e inmediatamente ponerse a correr a toda marcha por el parque, no. Así acabas volviendo otra vez al sillón, da igual lo caras que sean tus zapatillas. El deporte tiene que aportar más energía que la que cuesta. Cuanto menos esfuerzo, más fácil te será perseverar: mejor tres veces por semana media hora que una hora y media de una vez. Tú solo te darás cuenta cuando de verdad empieces a tener ganas de más: ¡y será más pronto de lo que crees!

6º Prueba el entrenamiento cardiovascular
El entrenamiento cardiovascular es bueno para tu salud cardíaca. Ve avanzando poco a poco y escucha a tu corazón. Para ayudarte un poco en la tarea, puedes usar un pulsómetro. No entrenes a más del 80% de tus pulsaciones máximas. Por supuesto, lo mejor es hacer deporte al aire libre, pero en el gimnasio también te pueden motivar y aconsejar. Hacer deporte con gente también puede ayudar a mantener alta la motivación. ¡Llama hoy mismo a ese amigo o amiga y marcadlo en las agendas!

7º Desahogarse ordenadamente
Relajarse un poco en la sauna es por supuesto un placer. ¿Pero quién va todos los días? Desgraciadamente, el estrés sí que lo tienes fijo. Por tanto, dale también a la relajación un sitio fijo en tu día. En tu pausa del trabajo, date un paseo para tomar el fresco y despejar las ideas. Haz un breve ejercicio respiratorio para darle ese toque de calma extra a tu cuerpo. Pon el móvil en el modo avión y vete a dar una vuelta. Ya sea yoga, mindfulness, un curso creativo o un baño con hierbas: tu corazón sabe más de lo que piensas.