Digestión

DIEZ CONSEJOS PARA UNA BUENA DIGESTIÓN

¿Apenas saboreas lo que comes? En ese caso, estás perdiendo una oportunidad de disfrutar. Además: con cuanta más tranquilidad comas, antes te saciarás. Y eso se nota en el contorno abdominal.

Cuando nos asignan demasiado trabajo, nosotros protestamos. Nuestra digestión también. ¡Motívate con nuestros diez consejos para una buena digestión!

1º Come sin prisas
Ya te lo sabes: seguir escribiendo rápidamente ese informe con un bocadillo en la boca. Pues te conviene más tomarte tu tiempo, porque de esa forma te sacias antes. Y eso también hace que engordes menos. Además, así evitas el bajón de después de la comida. Porque, recuérdalo bien: si no estás obteniendo energía no estás comiendo de forma óptima. Desestresarse es también bueno para la producción normal de jugos gástricos. Y tampoco es nada desagradable: cuando comes con calma, creas fácilmente un momento de descanso en un día ajetreado.

2º Masticar bien, pero ¿cuánto?
La digestión comienza ya en la boca. Si tragamos la comida demasiado rápido, nos saltamos este importante paso. Así, nuestro cuerpo tiene que trabajar más duro, y a veces ni eso basta. Entonces, ¿cuánto tiempo tienes que masticar cada bocado? Depende del alimento. Por eso las recomendaciones varían mucho: desde al menos diez hasta incluso treinta veces. Sin embargo, cuando se mastica bien, uno mismo se da cuenta de cuándo ha llegado el momento de tragar. ¡Deja que tu cuerpo haga el trabajo!

3º Buena combinación: fibra y humedad
La fibra alimentaria es como una esponja: absorbe y se empapa de humedad y nos limpia el intestino. Además, aporta volumen al quimo, lo cual estimula la función intestinal. La verdura y la fruta son ricas en fibra, al igual que los frutos secos, las semillas y las pepitas. Es esencial tomar al menos 2 litros de líquido al día, porque la fibra sin humedad lo único que hace es secar el quimo. Evita siempre la harina y demás productos refinados. Son auténticos atrapalíquidos que frenan la digestión.

4º Comer mucha fruta y verdura
¿Quieres asegurarte de digerir rápido y bien tu comida? En ese caso, elige verduras amargas como la escarola, la col rizada, la acelga y la rúcula. También hacen maravillas el ajo, la cebolla, el puerro, la zanahoria, el hinojo y las alcachofas. Los jugos gástricos los puedes reforzar con cítricos. Un buen pomelo, por ejemplo, que además aporta el líquido necesario. Por lo demás, come siempre primero la fruta, y luego la comida más difícil de digerir. Así evitas los procesos de fermentación en tu estómago.

5º ¡Dale sabor con hierbas y especias!
Hay muchas hierbas y especias que favorecen la digestión. Piensa en la canela y el clavo, pero también la hierbabuena, la cúrcuma y el jengibre aportan ese pequeño extra. Además, variar es muy importante para una buena digestión. Consejo: hazte alguna vez una bebida o infusión de hierbas. Así no sólo beneficias a tu digestión, sino también a tu buen equilibrio hídrico.

6º La importancia de una buena flora intestinal
La flora intestinal nos mantiene sanos. Estas bacterias se encargan de una parte importante de los procesos digestivos. Comer de forma irregular, comer siempre lo mismo, escoger mal los alimentos y no masticar lo suficiente pueden alterar este medio ambiente interno. Los productos fermentados como el chucrut aportan las bacterias buenas necesarias. A menudo los probióticos pueden dar la solución.

7º Mejor prescindir de lácteos y cereales
La proteína de la leche de vaca y la lactosa son conocidos alérgenos y pueden ir dañando el funcionamiento del intestino (sin que se note). Además, la combinación de leche y fruta es muy mala para la digestión. También los cereales contienen un alérgeno: el gluten. Cuando eres sensible a él, te puede dar muchas molestias. Otros productos que no suelen sentar bien son el alcohol, el chocolate, los refrescos, los tomates y las alubias.

No obstante, si quieres consumir productos lácteos, elígelos fermentados, como el yogur. Las bacterias ya han digerido el alimento por ti, y así te sienta mejor. Además, estas bacterias también son beneficiosas para tener bien la flora.

8º Grasas y carbohidratos
Un peso sano reduce la propensión a tener problemas digestivos. Y esto empieza por reducir las grasas saturadas y los carbohidratos que tomamos con el pan, los refrescos, los lácteos y la comida rápida. El pollo, el pavo y la ternera magra son buenas opciones. Las estupendas grasas insaturadas están sobre todo en el pescado azul.

9º Al rico ejercicio
Después de comer, es conveniente dar un paseo. Este ejercicio tranquilo le da a tu digestión justo la señal correcta: ¡es hora de fabricar energía! Además, el movimiento estimula el funcionamiento de los intestinos, lo cual es importante para la digestión y las evacuaciones. No te pongas inmediatamente a hacer deporte intensivo, porque entonces pones la digestión en pausa.

10º ¿Aun así no te ha sentado bien?
El agua caliente y las infusiones calientes (té verde ecológico, por ejemplo) pueden proporcionar alivio. También puedes tomar una cucharada de vinagre de manzana después de comer. ¿Quieres acabar con esa sensación? Prueba a sustituir la sal de cocina por sal marina, es buena para los jugos gástricos. Cuando tienes acidez de estómago, se recomienda beber zumo de manzana natural o infusión de manzanilla o melisa. También se pueden usar enzimas digestivas en forma de suplemento.